lunes, 7 de julio de 2008

Vampiros

No suelo realizar textos temáticos por razones que van desde lo engorroso y monótono que pudiese resultar, hasta por el nivel de compromiso que representaría tener que publicarlos de forma constante y continua. Pero voy a hacer una excepción.

Un tema común que comparten varios textos que tengo pendientes o atrasados son los vampiros. En las próximas semanas pienso intercalar esos textos en la programación regular del blog. No sé cuántos sean o por cuánto vayan a seguir apareciendo, pero pueden dos por semana de aquí a fin de mes. Pero antes, una breve introducción al por qué de este tema.

Los vampiros siempre han fascinado a la humanidad. No sé si sea la inmortalidad, el atractivo de "vivir" oculto en las sombras, o a la idea de rebelión que representan estas criaturas que no responden a nada ni a nadie y no saben de autoridades religiosas o terrenales.

Mi primer contacto con la ficción de vampiros debe haber sido a través de la televisión, y tomando en cuenta que de pequeño yo no tenía en mis manos el decidir que canal era sintonizado, muy probablemente haya sido en alguna película donde Germán Robles interpretara al Conde Lavud, ésas donde Abel Salazar interpretaba al retisciente héroe convertido en cazavampiros.

La imagen más temprana que recuerdo de un vampiro es el Sr. Robles. Brazos levantados, capa desplegada y colmillos expuestos. Creo que fue mi primer vampiro. De no ser así, es probable que fuera una película más vieja y de origen sajón (Dracula o Nosferatu) en cuyo caso debió ser en Canal 11. Como sea, mi primer contacto con los vampiros fue a través de una película.

Al paso de los años he visto muchísimas películas y series de TV, además de haber leído gran cantidad de novelas, historias cortas y cómics. Nada de esto me convierte en un experto ni nada por el estilo, pues seguro existen toda clase de sitios web especializados en el tema donde hallar mucha más información al respecto. Mi intención con los textos que dedicaré a estos fascinantes personajes es compartir historias que he disfrutado a lo largo de los años.

Tal vez entre ellas haya alguna que no conozcan o pueda resultar de su interés hallar una vez haya yo expresado el porque de mi gusto hacia ella. Supongo que por ahora y a manera de introducción con esto debiera bastar. La próxima vez que toque el tema - que debiese ser en un par de días, luego de alguna otra entrada sin relación- será para tratar con lo que podríamos considerar la figura paterna del mito moderno del vampiro, el Conde Drácula.

Hasta entonces.

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