Mark Neveldine y Brian Taylor tomaron al mundo por sorpresa con la frenética Crank, y Game (o Citizen Game, como se le conoció en algún momento) sería su segundo proyecto. El éxito de su debut fue tal que el estudio les pidió dar rápida salida a una secuela, Crank: High Voltage, aunque las distribuidoras decidieron que no valía la pena y no se estrenó en México. Cumplido el compromiso con el estudio, el singular duo de guionistas/directores se concentró en esta película.
El juego usa presos del sistema penitenciario norteamericano para servir como marionetas de los usuarios en un violento juego de combate, con el incentivo de que quienes logren sobrevivir a treinta sesiones del juego ganarán su libertad.
