Pirates of the Caribbean sorprendió en 2003, pues de mano del versátil Gore Verbinsky descubrimos que se podía hacer una historia inteligente y entretenida con el concepto de una atracción de parque de diversiones. Johnny Depp no había perdido el talento para construir personajes únicos, pero Disney centró la atención en las estrellas equivocadas. Las secuelas de 2006 y 2007 eran una pálida sombra de la original, y dábamos por hecho que la saga quedaría en trilogía.
Apenas dos años después de aquella tercera entrega se anunció que la serie continuaría y que, aunque Orlando Bloom y Keira Knightley ya no formarían parte del elenco, Johnny Depp seguiría interpretando al Capitán Jack Sparrow, y Ted Elliot y Terry Rossio, guionistas de la trilogía original, regresarían para intentar revitalizar la serie que ayudaron a lanzar.
