Toda historia necesita un villano. Es algo que nos han dicho una y otra vez, y por lo regular es cierto. Por lo tanto “la historia más grande jamás contada”, como algunos llaman al conjunto de relatos que forman la biblia judeo-cristiana, debe tener a los villanos más grandes, ¿cierto?
Sin importar las creencias de cada quien, la historia de Judas Iscariote, discípulo de Jesús que vendió a su maestro por treinta monedas de plata, es una de las más conocidas en el mundo. Su nombre se volvió sinónimo de traidor, y no se usa para bautizar a nadie porque ¿quién querría que su hijo llevase el nombre de tan deleznable figura?
No es raro reinterpretar las historias bíblicas o contar versiones alternas. El resultado va de simples curiosidades a divertidos y blasfemos experimentos, y de repente aparece una que otra maravilla que encuentra una forma fresca y diferente de explorar estos relatos y personajes. Judas, de Jeff Loveness y Jakub Rebelka, es una de éstas.
