La franquicia de los X-Men en cine vivió veinte años de altibajos bajo el control de 20th Century Fox, destacando sus inicios en falso, que resultó en una incapacidad para ligar tres películas sin meterse en algún apuro. Así que de cierto modo es apropiado que esta etapa cerrara rodeada de un caos similar al que marcó toda su existencia.
La adquisición del estudio por parte de Marvel complicó aún más las cosas, pues cualquier posibilidad de filmar escenas adicionales quedó descartada en medio de los retrasos, ya que las actrices adolescentes crecieron en ese tiempo y no habría forma de hacer que una nueva edición funcionara.

