El horror navideño es un género que ha estado presente en el cine desde sus inicios, pero hay una película en particular que cuando apareció cambió la percepción general del horror, y no sólo en la variedad navideña, sino en general. Cuando en 1984 se estrenó Gremlins, película producida por Steven Spielberg y dirigida por Joe Dante, se abrió una puerta nunca antes explorada: el cine de horror apto para toda la familia, niños incluidos.
Dirigida por Joe Dante (Piranha, The Howling) con un guion de Chris Columbus, la película fue un éxito que al final de su paso por cines alrededor del mundo había recaudado casi veinte veces su presupuesto de producción. Columbus escribió un guion como muestra de su trabajo, aunque no creyó que a alguien le interesara hacer realizar la película. Para su sorpresa, la historia le gustó a Steven Spielberg, quien compró el guion para producir la cinta junto a sus socios en Amblin, Frank Marshall y Kathleen Kennedy y en colaboración con Warner.

