Para quienes crecimos en los 1980 y tuvimos oportunidad de ver la versión de Conan the Barbarian de John Milius, la primera de dos películas del personaje protagonizadas por Arnold Schwartzenegger, la idea de un remake fue recibida con sentimientos encontrados.
Por un lado la idea de volver a ver al poderoso guerrero cimerio en la pantalla grande siempre será atractiva, pero por el otro está el largo historial que tienen los grandes estudios de Hollywood de aprobar proyectos sin una planeación adecuada o eligiendo ponerlos en manos de guionistas y directores que no parecen los indicados, como esperando que el producto se venda sólo por el nombre.
La película fue desarrollada por Lionsgate con altas expectativas de reavivar la franquicia, por lo que resultó un tanto controvertida la elección de Marcus Nispel como director a cargo de llevar a buen puerto el proyecto.
