La primera vez que supe de la existencia de Discworld (Mundo Disco), la serie de novelas humorísticas de fantasía de Terry Pratchett, fue hace unos veinticinco años, por una mención en una revista. La idea me pareció intrigante, pero pasaron un par de años antes de leyera uno de estos libros. Mi amigo Rodrigo Álvarez (QEPD), que también sabía de su existencia y quería leerlos, me dijo que en DeTodo, tienda departamental ya desaparecida, tenían algunos libros de la serie a buen precio.
Así que unos días después fui a la sucursal más cercana de la mencionada tienda y me compré tres novelas, correspondientes a la edición en español de Plaza y Janés. Estaban numeradas en el lomo, y la más temprana de ellas era La Luz Fantástica, que es la segunda entrega de la saga.
Por lo que ya sabía de la saga, tenía entendido que se trataba de historias completas ambientadas en el mismo mundo, y no de una sola aventura divida en entregas, así que decidí no esperar hasta localizar el primer volumen y empezar a leer de una buena vez. Como nota al margen, el primer libro de la serie, The Colour of Magic (El Color de la Magia), lo encontré y leí casi diez años después, ya en inglés, y hace mucho lo comenté aquí.