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jueves, 8 de julio de 2010

Algunas Nubes, de Paco Ignacio Taibo II

Héctor Belascoarán Shayne emuló al más famoso detective literario al volver tras el trágico desenlace de No Habrá Final Feliz. En una nota de Paco Ignacio Taibo II incluida al principio de este libro, admite que a diferencia de lo que pasó con Sir Arthur Conan Doyle y Sherlock Holmes, el regreso del detective chilango de origen hispano-irlandés fue por capricho personal. También aclara que, para fines cronológicos esta historia precede a la de No Habrá Final Feliz, así que no altera el desenlace de esa novela.

Publicada en 1985, Algunas Nubes es una novela corta, a grado tal que todas las ediciones recientes la presentan en el mismo volumen que No Habrá Final Feliz.

En sus páginas es evidente el crecimiento de Taibo II como escritor en los casi diez años transcurridos desde la primera aventura de Belascoarán. Al inicio de la novela nos encontramos con el detective tumbado en una playa solitaria, muy lejos de la ciudad de México y todas las complicaciones que le hacen la vida de cuadritos pero a la vez dan sazón a su existir. Hasta esa remota y paradisíaca playa llega su hermana para pedirle que regrese a la ciudad y le eche una mano a una vieja amiga.

jueves, 18 de febrero de 2010

No Habrá Final Feliz, de Paco Ignacio Taibo II

No Habrá Final Feliz es el desesperanzador título de la tercera novela de Paco Ignacio Taibo II dedicada al singular detective mexicano Héctor Belascoarán Shayne. 

Algunas ediciones recientes la identifican como la cuarta, debido a que Algunas Nubes, la cuarta en ser escrita y publicada, narra sucesos ocurridos antes de la historia de No Habrá Final Feliz, así que alguien consideró adecuado enumerarlas en orden cronológico. Incluso hay una edición de Planeta que presenta ambas novelas en un solo volumen aprovechando que ambas son muy breves.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cosa Fácil, de Paco Ignacio Taibo II

Cosa Fácil es la segunda novela de las aventuras de Héctor Belascoarán Shayne, el singular detective privado fruto de la pluma de Paco Ignacio Taibo II. Hace varios meses comenté aquí Días de Combate, la novela donde debutó el personaje, y desde entonces me hice el propósito de buscar el resto de los libros en que aparece.

La principal diferencia entre Días de Combate y Cosa Fácil es la complejidad de la trama. Ahora que aquella ya estableció al personaje y el mundo en que vive, Taibo puede dedicar su atención a desarrollar la historia y enriquecer el mundo de su protagonista y al personaje mismo.

Una vez terminada la amenaza de Cerevro, el asesino serial a quien Belascoarán Shayne daba caza, su vida se asienta un poco. La celebridad adquirida tras su participación en el programa del Gran Premio de los $64,000 fue suficiente como para mantenerlo ocupado en su nuevo oficio, así que no queda nada de su antigua vida, salvo por la presencia de sus hermanos. La muchacha de la cola de caballo parece haber emprendido un viaje de autobúsqueda pero su correspondencia es constante. Y sin embargo, Héctor no parece estar contento.

En las primeras páginas somos testigos de lo fácil que le resulta complicarse la vida. Mientras mata tiempo en una cantina (sin beber alcohol), Héctor acepta unas monedas de plata como anticipo de una investigación que se remonta tanto al pasado que es probable que no tenga futuro: dar con el paradero de Emiliano Zapata. Según la persona que lo contrata, existe evidencia que apunta a que la persona asesinada en Amecameca no era el caudillo, si no un compadre suyo con quien guardaba mucho parecido. Zapata habría participado desde entonces en el movimiento sandinista en El Salvador para después volver a México y convertirse en consejero de Rubén Jaramillo. Los ejidatarios morelenses desean saber si es cierto y si el general revolucionario aún vive.

De vuelta al despacho, mismo que además de Gilberto el plomero, ahora también comparte con un tapicero y con un ingeniero especializado en drenaje profundo, Héctor recibe la visita de una afamada vedette. La mujer está convencida de que su hija adolescente intenta suicidarse, pero desconoce los motivos y quiere que Héctor averigüe que clase de presiones podrían orillarla a semejante determinación. Héctor acepta el caso.

Todavía no termina de repasar los antecedentes de los dos casos en sus manos cuando recibe una llamada telefónica, en la que el representante legal de una empresa farmacéutica le informa que desean contratar sus servicios para esclarecer el homicidio de un ingeniero en la planta de la empresa. Héctor también acepta la encomienda. Y todo en la víspera del funeral de su recién fallecida madre.

Si bien lo de Zapata requiere mayormente de una investigación documental, los otros dos casos son lo bastante complejos como para mantener a nuestro detective ocupado. El caso de la muchacha involucra intrigas escolares, un intento de chantaje, y un potencial escándalo político de índole sexual. El del ingeniero asesinado es peor aún, pues se dio en un momento en que la empresa está a punto de irse a la huelga, con las fricciones entre empresa y sindicato que esto implica. La presencia de un sindicato "charro" y la ominosa presencia de un corrupto comandante de la policía judicial complican aún más la situación.

La prosa de Taibo II es impecable. Al igual que en la novela anterior, la Ciudad de México se convierte en un personaje más, integrándose finamente a la narrativa. El retrato social de la época es sutil pero contundente, reflejando la situación del país a mediados de los 70 como pocas veces se ha visto en la ficción nacional. Lo mencioné antes pero vale la pena repetirlo: todo mundo debiera leer al menos una de las novelas de Taibo II protagonizadas por Belascoarán Shayne.

martes, 3 de marzo de 2009

Días de Combate, de Paco Ignacio Taibo II

No acostumbro revisitar muchos libros, pues aunque hay libros que me gustan mucho, prefiero descubrir nuevas historias en vez de regodearme en las mismas, sin importar cuanto las disfrute. Pero creo que se lo debía a Días de Combate y a Paco Ignacio Taibo II.

La primera vez que la leí fue hace ocho o nueve años, pero fue en medio de una tonta misión que me impuse en aquel entonces: leer más de cincuenta libros en el lapso de un año, sin contar novelas gráficas o antologías de cuentos. Cincuenta novelas, así de simple. Lo conseguí, leí cincuenta y tres libros, no todos buenos, pero algunos de ellos bastante buenos.

Lamentablemente hubo un puñado que no disfruté como debía por la prisa con que los estaba leyendo, y Días de Combate fue uno de ellos. Tratándose de una novela negra se requiere leerlo con cierto ritmo para apreciarla, y yo la leí casi como si fuera un instructivo o manual, apenas deteniéndome en algunas páginas, sin mostrar el respeto adecuado a una de las más importantes obras dentro de la novela negra mexicana y a la primera aparición del detective Héctor Belascoarán Shayne. Así que en cuanto se me presentó la oportunidad me hice con una copia y la leí realmente por primera vez.

Héctor Belascoarán Shayne es un ingeniero de 31 años, de madre irlandesa y padre vasco, recién divorciado y que acaba de renunciar a su trabajo en una importante empresa de la Ciudad de México para perseguir lo que percibe como su verdadera vocación: detective privado. Y el propio personaje tiene razón al afirmar que al menos tiene el nombre ideal para dedicarse a esa profesión.

Tras tomar un curso por correspondencia y adquirir por la misma vía su licencia, Héctor consigue un permiso para portar arma, alquila medio despacho y empieza a dedicar todo su tiempo, dinero y energía a la caza del peligroso asesino serial que tiene aterrorizadas a todas las mujeres de la ciudad, el misterioso Cerevro.

Tal vez más importante que la historia misma (aunque no hay pero que ponerle) sea la forma de contarla, pues Taibo II crea un detallado retrato de la Ciudad de México de mediados de los setentas, que si bien no la conocí de primera mano, se siente tan íntima y real que no hace falta, pues puedo percibir ecos de ella en la ciudad que me vio crecer y en la cual aún vivo. La Ciudad de México se convierte en un personaje tan importante como cualquier otro personaje de soporte en esta historia: Carlos y Elsa, los hermanos de Héctor; su madre; Claudia, su ex-mujer; Gilberto, el plomero que comparte el despacho con Belascoarán; sus vecinos, su asistente-secretaria, y por supuesto, la muchacha de la cola de caballo.

Días de Combate es una excelente novela que puede resultar atractiva tanto para los fans del género como para quienes no están familiarizados con él. Fue la primera de una decena de historias protagonizadas por Belascoarán, y aún cuando no las he leído todas, supongo que ahora que tuve un inicio fresco en la saga puede ser un buen momento para buscar el resto.

Por cierto, ha sido llevada al cine en dos ocasiones, una protagonizada por Pedro Armendáriz Jr y la otra por Sergio Goyri. Independientemente de que no logro visualizar a ninguno de los dos como Belascoarán, creo que ambas cintas son bastante malitas, a grado que nunca he podido ver ninguna de las dos de corrido de una sola vez.