A pesar de que han pasado varios años desde la última vez que Frank Miller hizo algo en cómics que valga la pena comentar, el veterano artista y escritor atraviesa por un buen momento de popularidad. La reciente adaptación en Netflix de Cursed, una novela juvenil para la que realizó ilustraciones, ayudó en eso, y me parece un buen momento para recordar que alguna vez fue uno de los creadores más innovadores y talentosos en el medio.
Siempre he sido de la idea de que las grandes obras de arte reflejan el entorno en que fueron creadas, y los cómics y novelas gráficas no son la excepción. La década de los ochenta se caracterizó por una tendencia en la ficción a contar historias de tinte oscuro y pesimista, sobre todo cuando se trataba de especular sobre el futuro. Ejemplos de esa tendencia los encontramos en el cine con películas como Blade Runner, Brazil, Escape from New York o Terminator, y en el caso de cómics podemos mencionar V for Vendetta, Grimjack e incluso Batman: The Dark Knight Returns o Watchmen.


