
The Hangover (que en su momento comenté aquí) fue una comedia que hace un par de años tomó al mundo por sorpresa, quizá porque lo más cercano a una comedia adulta que se podía encontrar en cartelera eran las producciones de Judd Apatow.
Fue una experiencia fresca y original, una alternativa a las tontas comedias adolescentes que Hollywood clona sin parar, o a las pueriles e inmaduras idioteces que Judd Apatow y sus amigos consideran chistosas. Por desgracia conceptos como frescura y originalidad no son fáciles de entender, y algún ejecutivo halló el modo de echar a perder otra idea al convertirla en una franquicia.