
Una de las películas que estuvieron nominadas este año al Oscar como Mejor Película que todavía me faltaban por ver era precisamente la que al final de la noche se llevó la codiciada estatuilla: The King's Speech (El Discurso del Rey).
Se trata de una modesta (al menos para los estándares de la industria hollywoodense) producción británica que, de forma alterna y por momentos, se siente como un buddy film, un drama costumbrista, una película de época, o una simple feel-good movie, y sin embargo no es en realidad ninguna de esas cosas, y me parece que justo ahí es donde radica su éxito.