Desde que en 1999 The Blair Witch Project se convirtió en un fenómeno mundial de taquilla, muchos han buscado replicar su éxito con el mismo modo económico de filmación: con cámaras de video, actores debutantes y locaciones ordinarias. Los resultados han variado, pero en general estas películas acusan una severa falta de originalidad, limitándose a preparar sobresaltos para el espectador y dejando que la historia se convierta en un simple pretexto para los mismos.
Para ser religioso, Marcus es bastante cínico. Por años ha realizado servicios religiosos, incluyendo exorcismos, pese a no creer en la existencia de demonios. Para él las supuestas posesiones reflejan los problemas de gente que busca atribuir sus males a fuerzas fuera de su control.
