Un nicho muy importante en el surtido de géneros y temas del cómic actual es el del humor, y aunque sus formas más comunes son la sátira y la parodia, ambas bastante respetables y las cuales también disfruto, debo reconocer que algunos de los títulos que más aprecio son aquellos que se comprometen de lleno con la locura o ridiculez de sus historias.

Y
The Ludocrats es uno de los más claros ejemplos de lo divertido que puede ser lanzarse de lleno a la aventura y la diversión y olvidarse de toda clase de límites. Coescrita por Kieron Gillen (
Once and Future,
The Wicked + The Divine,
Peter Canon Thunderbolt) y Jim Rossignol y dibujada por Jeff Stokely (
The Spire) con color de Tamra Bonvillain y rotulado de Clayton Cowles, esta divertida miniserie nos lleva a un mundo que recuerda la fantástica y exagerada opulencia de
Dune o
Los Metabarones, pero pasada por un filtro estilo
Looney Tunes, cuyo resultado raya en un surrealismo digno de
Monty Python,
Here Comes the Rump (
Ahí viene Cascarrabias),
Alice in Wonderland o
Adventure Time.