En los últimos años se ha vuelto común que Hollywood busque historias en el mundo del cómic, y da gusto que lo hagan también en editoriales más pequeñas que Marvel o DC y se alejen del género de superhéroes. Esto resulta en producciones más modestas que los grandes blockbusters a los que Marvel Studios nos ha acostumbrado, sin que ello signifique que sean experiencias menos gratificantes.
Atomic Blonde es un buen ejemplo de cómo se pueden llevar a la pantalla cómics más modestos con buenos resultados. Estrenada en el verano de 2017, la película está basada en The Coldest City, novela gráfica de Antony Johnston y Sam Hart publicada en 2012 y cuyos derechos adquirió en 2015 Denver and Delilah Productions, la compañía productora de Charlize Theron.
Para dirigirla, la actriz y productora contrató los servicios de David Leitch, uno de los codirectores de John Wick, quien abandonó la producción de John Wick 2 para hacer su debut en solitario al hacerse cargo de este proyecto.
