Hay ocasiones en que no es bueno revisitar demasiadas veces algo que se disfruta. Existen muchas series de tv, animadas y actuadas, de las que tenía muy buenos recuerdos, pero que al redescubrirlas años más tarde es necesario enfrentar la realidad de que esos recuerdos de la infancia o adolescencia son versiones idealizadas de lo que en verdad eran esas series.
En el cine también me ha pasado pero de forma diferente. Cuando una película me gusta y tengo la posibilidad de verla más de una vez en el cine, lo hago, enfrentando a veces el desagradable sabor de boca que puede dejar en algunos casos la segunda exposición a la obra.
Casi siempre que una película me ha gustado la primera vez y la segunda ya no, se trata de cintas que emocionalmente representaban algo para mí o para el fanboy en mí y el sólo hecho de verlas era causa de gusto: Star Wars: Episode I, Daredevil o V for Vendetta son algunos ejemplos. El más reciente es The Dark Knight.

