El cine de monstruos, o creature features, como también se conoce en inglés a estas producciones, siempre ha gozado de buena popularidad entre los aficionados al cine que buscan un rato de entretenimiento, y desde hace casi 50 años los tiburones se convirtieron en una adición regular a este subgénero del horror gracias al éxito de Jaws (Tiburón, 1975), el clásico de Steven Spielberg que se convirtió en el primer gran blockbuster de verano.
El éxito de aquella cinta provocó muchos imitadores, con resultados disparejos y en ocasiones divisivos. El tono de estas cintas también varía mucho, desde tratar de emular el suspenso de Jaws (como The Shallows o 47 Meters Down) hasta optar por quedarse con los aspectos más ligeros o incluso ridículos de mostrar humanos enfrentando al temible depredador marino, donde quizá nada supera el descarado camp de B-movies de la saga de Sharknado.



















