El pasado sábado 16 acudí al Autódromo Rodríguez en compañía de mi hermano con la firme intención de saldar una deuda con mi juventud y por fin ver en vivo a una de mis bandas favoritas: Pixies. Tras echar un vistazo al cartel y los horarios, llegué a la conclusión de que no había nada que me hiciera querer pasar más de seis horas en el lugar, así que aunque mi hermano si tenía ganas de ver a algunos de los grupos que actuaban más temprano, fuimos a trabajar de manera normal y llegamos al Autódromo alrededor de las 18:30.
No tenía sentido intentar pescar algo de la presentación de Regina Spektor, así que buscamos un buen lugar para esperar a que aparecieran sobre el Escenario Echo and the Bunnymen. Mientras buscábamos nos encontramos con Paco Espinosa, gran y viejo amigo que iba acompañado de su novia Maya, y juntos nos aprestamos a escuchar a la veterana banda británica. Admito que nunca fui gran fan de ellos, mayormente porque nunca gozaron de mucha difusión y en épocas pre-internet no era fácil hallar música de bandas poco comerciales.