Kale Brecht (Shia LaBeouf) era el adolescente perfecto: inteligente, responsable, buen hijo y parte de una familia modelo que vive en los suburbios. Pero tras la muerte de su padre se convirtió en un joven irresponsable y apático, y su madre (Carrie-Ann Moss) ha pasado problemas para criar sola a su hijo, ya que no es fácil ser el único soporte económico de la familia.
Cuando Kale golpea a uno de sus profesores, es un problema más en una creciente lista. Acusado de asalto, lo condenan a tres meses de arresto domiciliario, así que le colocan en el tobillo un brazalete electrónico que emite una alarma cada vez que intenta salir de casa.
El joven no parece entender que el encierro es un castigo, y pasa todo el tiempo jugando o escuchando música, y no ayuda siquiera en las tareas más elementales del hogar. Cuando su madre cancela las suscripciones a servicios de descarga de música y videojuegos en línea, Kale no sabe qué hacer con su tiempo, hasta que encuentra otra actividad capaz de acaparar su atención: espiar a los vecinos.
