El género de horror ha sido el más golpeado por la reciente ola de remakes en Hollywood, y si utilizo ese verbo es porque los resultados, con pocas excepciones (como Dawn of the Dead, The Hills Have Eyes y The Crazies), han sido horrorosos, pero no horroríficos.
La más reciente víctima de esta falta de creatividad en los estudios es el clásico de Wes Craven, A Nightmare on Elm Street (Pesadilla en la Calle del Infierno), dirigida en esta ocasión por Samuel Bayer y producida por Michael Bay, que parece dispuesto a arrasar con el género, pues también produjo los remakes de The Texas Chainsaw Massacre (La Masacre de Texas) y Friday The 13th (Viernes 13).
La sola idea de intentar "recrear" la historia de un personaje tan icónico y arraigado en la cultura popular como lo es Freddy Krueger y "actualizarlo" para nuevas generaciones me parece una necedad, y como tal me molestó desde que la anunciaron.

