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martes, 7 de julio de 2020

Washington Redskins ¿Qué hay en un nombre?

En los últimos días se ha dado cierto debate alrededor de los Washington Redskins, equipo de la NFL que juega en la capital de los Estados Unidos y cuyo nombre ha sido motivo de controversia durante mucho tiempo. En medio de un clima de protestas que buscan acabar con el racismo en aquel país, era cuestión de tiempo para que el tema volviera a surgir, pero parece que esta vez se avecina un cambio.

Hace varios años fui colaborador de un par de portales especializados en deportes, Pasión Sports y Deportívoros, y en alguno de los dos me tocó escribir acerca de la lucha de algunas organizaciones civiles y grupos de derechos de los nativos americanos que, con apoyo de gente de medios especializados, trató de convencer a Dan Snyder, dueño del equipo desde 1999, de cambiar el nombre, pues éste resultaba ofensivo para algunos sectores de la comunidad.

martes, 11 de enero de 2011

Mark Magwire: Sorpresa e Incredulidad

Sorpresa e Incredulidad no son las reacciones que me pasan por la mente tras escuchar hoy la impactante noticia:


¿Me están tratando de decir que un "atleta" profesional (perdón por las comillas, pero es beisbolista) no puede pasar de A (imagen de la izquierda) a B (derecha) únicamente con su esfuerzo personal y muchas horas en el gimnasio?



La respuesta es: sí, claro que es posible. Pero es claro que existen formas más rápidas de conseguirlo, y la siguiente imagen deja muy claro cuál parece ser el método preferido en las Ligas Mayores.

La sorpresa e incredulidad es por las reacciones en medios especializados a su declaración, porque a mi me parece una forma muy barata de poner su nombre en la mente de los votantes que elegirán a los inducidos al Salón de la Fama de la MLB. Lo peor es que entre esa prensa especializada hay quienes lo defienden. Hoy por la tarde, en ESPN Radio Fórmula, hicieron un enlace con un periodista latino que trabaja en Estados Unidos, y éste afirma que en realidad McGwire no hizo nada malo, porque los esteroides no estaban prohibidos antes de 2005.

Bajo esa lógica, sacar ventaja de los hoyos en un reglamento de competencia y hacer uso de sustancias, ya sea para estimular el desarrollo muscular o para mejorar el desempeño físico, es algo que debería ser considerado como un ejemplo de juego limpio y espíritu deportivo. Con tanto escándalo en cuanto a la forma en que actúan las grandes "estrellas" de este deporte (sustancias prohibidas, redes de apuestas, bates huecos, etc.) no es ninguna sorpresa que como organización no se les tome muy en serio alrededor del mundo.

Claro, todos los beisbolistas caribeños y de otras partes del mundo quisieran jugar ahí, pero con esos sueldos no me sorprende. En fin. Era tan obvio que cuando el mismo Magwire negaba esas acusaciones años atrás, había burlas y bromas al respecto. La imagen que puse arriba fue creada a partir de un anuncio de la popular campaña de interés social Got Milk? de hace unos años. Seguro no será el último caso, pues basta ver el repentino crecimiento de muchos jugadores para darse cuenta de que se trata de una práctica común.

martes, 6 de julio de 2010

Fin de semana de relajación y deporte por televisión (y cine)

La semana pasada fue una de las más pesadas en lo que va del año por la carga de trabajo. Sumado a los problemas con el servicio (por llamarlo de algún modo) de internet que ofrece Cablevisión, es de entender que llegara al fin de semana con mucho estrés. Por fortuna mi hermano y yo hallamos el modo perfecto de iniciar el sábado de forma relajada y fuimos al cine a ver el partido de cuartos de dinal del Mundial de Fútbol disputado entre las selecciones de Alemania y Argentina.

Desde que empezaron los anuncios de que habría partidos proyectados en salas de cine, y que algunos de ellos incluso estarían en 3D, la idea me causó curiosidad. Hace un par de años empezaron a transmitir juegos de fútbol americano y fútbol soccer en el cine, además de eventos de WWE y desde hace unas semanas juegos de finales de la NBA, así que la idea de ver deportes en el cine no es nueva, pero utilizar tecnología 3D sí lo es, y le había comentado a mi hermano que tenía ganas de ver un juego en ese formato, pero no uno de primera ronda.

Desistimos de acudir al México-Argentina porque, aunque no teníamos intención de apoyar a ninguno de los dos equipos, era posible que se nos saliera algún comentario sobre lo sobrevalorado del Tri o su estúpido Director Técnico, y todo mundo sabe como se ponen los fanáticos de hueso colorado de nuestra verdosa decepción.


Todo se dio para que pudiésemos ir el sábado por la mañana al Alemania-Argentina con el añadido de ver goleados y humillados a los pedantes y también sobrevalorados pamperos. La transmisión en 3D es espectacular. No sé si sea una técnica que funcione para toda clase de eventos o espectáculos, pero me parece que los eventos deportivos lucen bastante. La única queja es que abusan de las tomas realizadas a nivel de cancha, pues aunque permiten apreciar el efecto óptico en mayor detalle, le restan un poco a la apreciación del juego.

El resto del día transcurrió de forma normal hasta que por la noche, ya en casa me senté a disfrutar del evento de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) UFC 116. Soy fan de las MMA desde hace años y aún no me explico cómo puede ser tan relajante ver a dos peleadores pegarse con todo en lo que considero la máxima expresión de la violencia organizada. En fin, supongo que mi comentario del evento lo dejaré para otro post, que servirá además como pretexto para retomar el ritmo de publicación luego de la olvidable semana que pasó.

viernes, 18 de junio de 2010

Tengo más de una semana considerando si escribía o no este texto que me estaba dando vueltas en la cabeza, y aún cuando prácticamente había decidido no hacerlo, los eventos de ayer en la tarde me llevaron después de todo a la determinación de escribirlo.


No soy muy aficionado al fútbol y debo decir que pocas cosas me importan menos que el torneo local. Sin embargo, cuando puedo me gusta ver juegos de las ligas española e inglesa, de la Champions League, la Eurocopa y el Mundial. Suelo seguir con atención los juegos de la selección mexicana, pero no esta vez. Me molestó mucho la forma en que se manejó el equipo desde el mundial pasado y la salida de Ricardo Lavolpe como director técnico. La designación de Hugo Sánchez me pareció de mal gusto, y su posterior sustitución con Sven Goran Eriksson, técnico capaz pero ajeno al fútbol mexicano fue una estupidez absoluta.

Lo que me hizo decidir que no me importaba lo que hicieran con la selección fue que recontratasen a Javier Aguirre, técnico prepotente y hocicón cuyo trabajo me parece sobrevalorado, pues parecen haber olvidado la patética forma en que culminó la participación de su equipo en el mundial 2002 y la cobarde manera en que evitó regresar a México y enfrentar a medios y afición. Supe que se vendría un periodo de necedad, decisiones controvertidas y una actitud de "es mi selección y me la cojo cuando quiera". Y tenía razón. En más de una ocasión expresé lo poco que me importaba quienes estuviesen en la selección que iría al mundial o cómo les fuera en sus partidos.


¿Estoy obligado a echar porras a un equipo que no me gusta sólo porque viste los colores de la bandera y lo promueven como un "representativo nacional"? Digo que no. Es como exigir a todo el nacido en Guadalajara que sea fan de las Chivas, o a un chilango que sea americanista. Tan ridículo como que los estudiantes y egresados de escuelas incorporadas o afiliadas a la UNAM deba ser fan de Pumas. Si veo el juego como un espectáculo deportivo y entretenimiento, soy libre de apoyar a Inglaterra, Alemania u Holanda, equipos que me gustan más que México. Pero ahora me acusan de mal mexicano y traidor a la patria por mi negativa a caer por el inmenso aparato mercadológico que rodea al representativo de la Femexfut.

Y ojo, eso es la selección nacional. No es un equipo que represente a un país, mucho menos a una nación, y no juega en representación de cien millones de mexicanos. Es un equipo que juega por dinero (bastante, por cierto) y representa los intereses económicos de un puñado de empresarios, ya sean los dueños de los equipos o sus multiples socios, los "orgullosos patrocinadores" del equipo tricolor, que incrementan sus ingresos cada cuatro años a costa de explotar los sueños e ilusiones de millones de aficionados. La selección no es México ni viceversa, y nadie debería pensar que es así. Pero muchos lo hacen.


Con lo de ayer, me refiero a las reacciones a la victoria de México sobre Francia. Destaco que los noticieros de TV omiten mencionar lo circunstancial de ambos goles y las polémicas decisiones arbitrales que los permitieron. Se habla de que México fue muy superior y que el 2-0 es fiel reflejo del dominio que tuvieron durante todo el partido. En eso no hay discusión, pues la combinación de un México motivado y voluntarioso con una Francia apática resultó en un duelo poco parejo. En donde no estoy de acuerdo es en que hablen del "despertar" de la delantera mexicana y de la contundencia que se tuvo.

Si hubiese sido contundente, el partido habría estado 2-0 al medio tiempo y no hubiese sido hasta el minuto 55 que una acción en fuera de lugar permitiera al "Chicharito" abrir el marcador. La definición fue buena, sí, pero debe mucho a la oportunidad de tomar una ventaja ilícita sobre los defensas franceses. Tal vez era cuestión de tiempo que cayera el gol, pero es innegable que fue regalo de la terna arbitral. Y sobre el segundo gol, ¿qué puedo decir? Otro árbitro hubiese amonestado a Pablo Barrera por tan descarado clavado y hoy no se hablaría de que el Man U muestra interés.


Mi molestia no es por el resultado del juego. Ganó México, bien por ellos y por aquellos para quienes representa algo importante en sus vidas. Pero ¿qué tal si Francia hubiera ganado por el mismo marcador gracias a dos pifias arbitrales? Miles se rasgarían las vestiduras, gritarían "nos robaron", y no faltaría quien propusiese presentar una queja formal ante FIFA bajo amenaza de retirarnos de la competencia. Por fortuna los franceses no han caído en tal melodrama, en parte porque consideran justo perder el partido. ¿Y cómo quejarse del arbitraje si lograron su calificación al Mundial gracias a un error de los árbitros del que sacó ventaja Henry?

Los errores arbitrales son comunes en cualquier competencia, y más en el fútbol soccer. Hay quienes dicen que la polémica que generan es parte del deporte, opinión que no comparto, pues creo que lo ideal sería tener la competencia más justa posible y donde todo lo ganado se deba a un esfuerzo legítimo y no al "colmillo" o malicia de algún jugador. En este caso, dos errores arbitrales se reflejaron en el marcador, lo que siempre será reprobable. Pueden argumentar que sirvieron para que el marcador fuera justo por lo mostrado por ambos equipos, pero eso no cambia la situación. México sufre para anotar y no puede contar con que los árbitros le ayudarán siempre a conseguir los goles.


Y justo eso es lo que me preocupa. Ahora la gente en las calles, bares y cafeterías discute el futuro de la selección mexicana, porque después de Francia, qué nos dura Uruguay. Les ganamos, calificamos primero de grupo, evitamos a Argentina, vamos a cuartos de final y ya encarrerados, a ver quién nos para. Y todo sin detenerse a pensar que una combinación de resultados podría dejar a México en tercer lugar del grupo y por tanto eliminados.

Si México queda eliminado gracias a un error arbitral, ya sea el próximo martes o en alguna ronda posterior, ¿Están los aficionados y el departamento de marketing, eh, quiero decir, la prensa especializada, dispuestos a aceptarlo sin aspavientos? Lo dudo mucho.