martes, 11 de enero de 2011

Mark Magwire: Sorpresa e Incredulidad

Sorpresa e Incredulidad no son las reacciones que me pasan por la mente tras escuchar hoy la impactante noticia:


¿Me están tratando de decir que un "atleta" profesional (perdón por las comillas, pero es beisbolista) no puede pasar de A (imagen de la izquierda) a B (derecha) únicamente con su esfuerzo personal y muchas horas en el gimnasio?



La respuesta es: sí, claro que es posible. Pero es claro que existen formas más rápidas de conseguirlo, y la siguiente imagen deja muy claro cuál parece ser el método preferido en las Ligas Mayores.

La sorpresa e incredulidad es por las reacciones en medios especializados a su declaración, porque a mi me parece una forma muy barata de poner su nombre en la mente de los votantes que elegirán a los inducidos al Salón de la Fama de la MLB. Lo peor es que entre esa prensa especializada hay quienes lo defienden. Hoy por la tarde, en ESPN Radio Fórmula, hicieron un enlace con un periodista latino que trabaja en Estados Unidos, y éste afirma que en realidad McGwire no hizo nada malo, porque los esteroides no estaban prohibidos antes de 2005.

Bajo esa lógica, sacar ventaja de los hoyos en un reglamento de competencia y hacer uso de sustancias, ya sea para estimular el desarrollo muscular o para mejorar el desempeño físico, es algo que debería ser considerado como un ejemplo de juego limpio y espíritu deportivo. Con tanto escándalo en cuanto a la forma en que actúan las grandes "estrellas" de este deporte (sustancias prohibidas, redes de apuestas, bates huecos, etc.) no es ninguna sorpresa que como organización no se les tome muy en serio alrededor del mundo.

Claro, todos los beisbolistas caribeños y de otras partes del mundo quisieran jugar ahí, pero con esos sueldos no me sorprende. En fin. Era tan obvio que cuando el mismo Magwire negaba esas acusaciones años atrás, había burlas y bromas al respecto. La imagen que puse arriba fue creada a partir de un anuncio de la popular campaña de interés social Got Milk? de hace unos años. Seguro no será el último caso, pues basta ver el repentino crecimiento de muchos jugadores para darse cuenta de que se trata de una práctica común.

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