Un oso peleó al lado de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, y ahora hay una campaña para construir un monumento en su memoria en Escocia, donde pasó sus últimos años en un zoológico. El oso, siendo un cachorro de menos de un año, fue vendido por un niño a las tropas polacas destacadas en Iran en 1942. Decidieron adoptarlo y mientras crecía lo entrenaron para cargar las pesadas municiones para mortero. El oso pronto se aficionó a fumar cigarrillos y beber cerveza junto con los soldados de la tropa, quienes lo trataban casi como si fuese uno de ellos.
