lunes, 9 de noviembre de 2020

The Trial of the Chicago 7 (El Juicio de los 7 de Chicago - Netflix)

A estas alturas del año ya estamos acostumbrados a escuchar aceerca de películas que se iban a estrenar en cine pero a causa de la pandemia de COVID-19 tuvieron que cambiar sus planes y retrasarse o recurrir a los servicios de streaming. El segundo fue el caso de The Trial of the Chicago 7, película escrita y dirigida por Aaron Sorkin que originalmente iba a ser distribuida en cines por Paramount, pero terminó estrenandose en Netflix hace un par de semanas luego de un estreno limitado en unos pocos cines.


La cinta es un recuento de la historia real de los Chicago Seven, un grupo de activistas contra la guerra de Vietnam que luego de una serie de disturbios ocurridos en la ciudad de Chicago en 1968 fueron llevados a juicio acusados de conspiración criminal, y cuyo caso es recordado como un precedente histórico de la lucha por los derechos civiles, tema que en los últimos meses volvió a cobrar relevancia en Estados Unidos, por lo que para Sorkin era importante estrenar su película antes de las elecciones.

El guion lo escribió en 2007 con intención de que lo dirigiera Steven Spielberg, pero la huelga de escritores en Hollywood y problemas de financiamiento retrasaron la producción, por lo que el director abandonó el proyecto. Hace un par de años se anunció que el propio Sorkin, que debutó como director en 2017 con Molly's Game, dirigiría la cinta, y poco después se anunció a su impresionante elenco, que incluye a Yahya Abdul-Mateen II, Sacha Baron Cohen, Joseph Gordon-Levitt, Michael Keaton, Frank Langella, John Carroll Lynch, Eddie Redmayne, Mark Rylance, Alex Sharp y Jeremy Strong.

La cinta abre con un montaje que muestra a Abbie Hoffman (Baron-Cohen), Jerry Rubin (Strong), Tom Hayden (Redmayne), Rennie Davis (Sharp), David Dellinger (Carroll Lynch), Lee Weiner, John Froines y Bobby Seale (Abdul-Mateen II) haciendo preparativos para protestar en Chicago durante la Convención Nacional Demócrata de 1968. Cinco meses después, John N. Mitchell, Procurador General de los EEUU, instruye a los fiscales Tom Foran y Richard Schultz (Gordon-Levitt) que preparen un caso contra los activistas, pese a las evidencias de que representaban a cuatro organizaciones distintas y apenas se conocían.


Los abogados William Kunstler (Rylance) y Leonard Weinglass representan a todos los acusados con excepción de Seale, presidente nacional del Partido de las Panteras Negras, cuyo abogado enfermó antes del juicio pero a quien se negó un aplazamiento. El juez Julius Hoffman (Langella) se muestra autoritario y prejuicioso durante el proceso, cuyos testigos son casi en su totalidad policías encubiertos y empleados del gobierno. El caso recibe gran atención mediática, lo que preocupa a la fiscalía, sobre todo cuando la defensa intenta presentar como testigo a Ramsey Clark (Keaton), Procurador General en la época de los disturbios.

La película despliega muchas de las fortalezas narrativas de Sorkin, en particular en lo que se refiere a los diálogos, siempre precisos y presentados con un timing que tiende a ser molesto para algunos puristas que esperan que toda dramatización de hechos reales sea un documental historicamente fiel, algo que The Trial of the Chicago 7 nunca pretende ser. Desde el montaje inicial, en que le bastan unas cuantas líneas para dibujar los rasgos de personalidad característicos de sus protagonistas, Sorkin hace gala de su capacidad para construir personajes de forma rápida y efectiva.

El escritor-director toma muchas licencias, altera la cronología de los hechos y omite algunos episodios en nombre de explorar los temas que considera más relevantes en la actualidad, sobre todo en el clima de las protestas sociales de los últimos meses en la Unión Americana y las insinuaciones del gobierno sobre la necesidad de introducir legislación que permita controlar las manifestaciones públicas de descontento, y por ello es importante enfatizar que se trata de una dramatización.


Sorkin se formó en el teatro, y su gusto por dar ese aire dramático y teatral a su trabajo se trasladó de gran manera al cine y TV, donde combinado con su interés por temas políticos y sociales resultó en obras tan exitosas como The West Wing, Sports Night o The Newsroom en televisión y A Few Good Men, Charlie Wilson's War, Moneyball, Steve Jobs y The Social Network (que en su momento comenté aquí y le valió un Oscar y un Globo de Oro) en cine, y esa misma teatricalidad de diálogos demoledores entregados por actores capaces es el motor narrativo que impulsa a esta película.

Su guion está lleno de energía y cargado de temas de particular relevancia en la actualidad. Fiel a su estilo de escribir, el guionista lo dirige con convicción y abrazando la clase de licencias creativas que le permiten presentar con la mayor fuerza posible las verdades que encierra su historia acerca de los derechos civiles y la manipulación a manos del gobierno de los medios y la percepción pública. ¿Cómo criticar a alguien que abuse de la teatricalidad narrativa para denunciar la teatricalidad con que el gobierno estadounidense manejó por años el tema de la guerra de Vietnam?

Mención aparte merecen las actuaciones. En particular destaco el trabajo de Baron-Cohen y Redmayne, que hacen papeles muy distintos a los que les han dado fama y lo hacen de gran manera, sacando el mayor provecho posible a los excelentes parlamentos de Sorkin. En el caso de Mark Rylance, creo que es el actor que mejor evade el aspecto teatral de muchos de los intercambios y ofrece una interpretación muy humana de un abogado asaltado por las dudas y con un creciente y palpable hastío por el sistema en medio del cual trabaja.


Realizar una película sobre el inicio de la administración Nixon y estrenarla al final del gobierno de Trump es algo que dará a algunos analistas mucho material para extrapolar los temas mostrados en la cinta y compararlos con situaciones actuales pero, más allá de la relevancia política que pueda tener la cinta, en especial para nuestros vecinos del norte, me parece que se trata de una excelente película que presenta cuestiones de interés universal, y creo que si recurrir a una forma más teatral de lidiar con la historia sirve para que más gente se acerque a la historia y reflexione sobre los temas que presenta, eso no es algo que debiéramos criticar, sino agradecer.

En caso de que a alguien le interese ahondar en la historia con mayor precisión histórica, pueden buscar Conspiracy: The Trial of the Chicago 8, una película de 1987 que retrató el tema con una perspectiva diferente. Por otro lado, existe en forma de libro una transcripción oficial del juicio, y en su edición más reciente incluye un prólogo del propio Sorkin.

En resumen, The Trial of the Chicago 7 es un drama envolvente contado de forma cautivadora por uno de los narradores más capaces que hayan trabajado en Hollywood. Más allá del interés de cada uno por el tema en general o el momento histórico en particular al que busca evocar, creo que es una opción bastante recomendable para todo mundo. Vale la pena mencionar que antes de estrenarlo en su plataforma, Netflix liberó la película durante unas semanas en salas de cine, así que no sería sorpresa verla acaparar nominaciones a premios en un año en que los estrenos fueron escasos. Sin duda se trata de una cinta bastante recomendable.

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