martes, 19 de mayo de 2009

Push (Héroes)

A pesar de tener más de una década de trabajo como director de cine, Paul McGuigan es casi desconocido para la mayoría de la gente. Su debut se dio con Acid House (Viaje Ácido), una adaptación de varias historias cortas de Irvine Welsh entrelazadas para crear una sola historia, con resultados bastante disparejos. Por desgracia lo que he visto de su trabajo (sólo dos películas más, y parece que me faltan las dos más interesantes) resulta igual de inconsistente.

Las dos películas que no he visto son Gangster No. 1, que trata sobre el ascenso y posterior caída de un duro gangster británico, con el atractivo de tener a Malcolm McDowell en el papel principal; y Wicker Park (creo que aquí se llama Obsesión), que me acaban de recomendar como un sólido y bien elaborado thriller y la cual cuenta con las actuaciones de Josh Hartnett, Diane Krueger y Rose Byrne. Las dos que he visto y que me causan esa impresión de casi-resulta-realmente-buena, son Lucky Number Slevin, entretenido thriller criminal con Josh Hartnett, Bruce Willis, Morgan Freeman, Ben Kingsley y Stanley Tucci; y la más reciente, Push (Héroes).

Push coquetea con los sub-géneros de superhéroes, ciencia ficción y espionaje, pero nunca define si es un thriller o una película de acción, lo que no es malo pero resulta en una historia innecesariamente compleja que pudo ser más entretenida con algunos ajustes al guión. La historia parte con una narración en off que explica la existencia de humanos con superpoderes: videntes que ven el futuro, telépatas capaces de plantar ideas y recuerdos en las mentes de otros, gente con habilidades telequinéticas, etc, y de organizaciones por todo el mundo que pretenden controlar y manipular a éstos jóvenes especiales para usarlos como armas.

En Estados Unidos la organización gubernamental encargada de investigar y experimentar con ellos se conoce como La División. Un flashback nos lleva diez años atrás para ver a Nick Gant, entonces un niño, huyendo de La División junto con su padre, quien antes de separarse de él lo hace prometer que algún día brindará su ayuda a una joven que le entregará una flor. Nick permanece escondido mientras su padre pelea por su vida y muere, y después huye siguiendo las instrucciones de su padre.

De vuelta al presente vemos como Kira (Camilla Belle), una joven telépata, se convierte en la primera superviviente de una droga experimental de La División, consiguiendo además huir en posesión de otra muestra de la droga. Saltamos a Hong Kong, donde Nick (Chris Evans) intenta mantenerse lo más alejado posible del círculo de influencia de La División.


Inesperadamente recibe la visita de dos agentes que rastrean a Kira y lo encuentran de forma colateral. Aparentemente están convencidos de que no la ha visto, pero amenazan con volver. Justo después de que se van, Nick recibe la llamada de una chica que le pide que abra la puerta. Al hacerlo se encuentra con Cassie (Dakota Fanning), una vidente convencida de saber lo que está pasando y quien cree que es un momento crítico para el destino de todos aquellos con poderes sobrehumanos.

Tras encontrar a Kira, los tres unen fuerzas y reclutan la ayuda de otros que, como ellos, han logrado salir de La División, con la esperanza de que si trabajan en conjunto podrán enfrentar con exito a los agentes de la organización, en especial al telépata Carver (Djimon Hounsou), quien matase al padre de Nick diez años atrás y se encuentra a cargo de localizar a Kira y a la droga que robó de las instalaciones de La División.


Considero prudente mencionar lo inadecuado que me parece el título elegido para su estreno en México, pues nada de lo que hacen los protagonistas está motivado por la idea de un bien superior o para el beneficio de los demás. Nick, Cassie, Kira y sus asociados solo buscan salvar su pellejo, y el hecho de que La División tenga motivos tradicionalmente asociados a villanos (es decir, la búsqueda del poder a costa de quien sea o lo que sea) no los convierte automáticamente en héroes.

La premisa de la historia es lo bastante interesante como para mantener la atención de la audiencia aún a pesar de la innecesaria complejidad con que McGuigan eligió contarla. Visualmente la película tiene escenas muy atractivas y no se abusa de los efectos especiales cuando los personajes despliegan sus poderes o habilidades especiales. Las escenas de pelea y acción son entretenidas y claras, pero el disparejo ritmo de la película crea la sensación de que algunas están fuera de lugar.


El final de la película deja los suficientes elementos sueltos como para pensar en la posibilidad de una secuela, la que tendría muchas posibilidades de superar a su predecesora. Todo lo que necesitan es pulir el guión, decidir el rumbo, y podrían tener en sus manos una exitosa franquicia de héroes no basada en un cómic.

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