jueves, 25 de septiembre de 2008

Tropic Thunder (Una Guerra de Película)

Ben Stiller es uno de los comediantes norteamericanos con mayor trayectoria en el cine hollywoodense, y aún cuando ha mostrado versatilidad en diferentes clases de comedia, la parodia siempre ha sido su fuerte. Como escritor tuvo su mayor actividad en los 90, cuando estelarizaba su propia serie de tv, en tanto que como director tiene solo un puñado de proyectos en su currículum.

Tropic Thunder marca su primer trabajo como productor, guionista, director y protagonista desde que hiciera Zoolander en el 2001. Y vaya regreso que es.

Estrenada en México como Una Guerra de Película, la cinta sigue a un equipo de filmación que busca realizar una película sobre una misión de rescate en la jungla del sudeste asiático y las vicisitudes que pasan en el intento. Cuenta con las actuaciones de Robert Downey Jr, Jack Black, Matthew McConaughey, Steve Coogan, Nick Nolte y Tom Cruise, además del mencionado Stiller y una multitud de cameos de celebridades.

Al principio de la película ésta nos es explicada más o menos de la siguiente manera:
"... un grupo de hombres quedó prisionero en campos de concentración en territorio enemigo. El ejército de los Estados Unidos envió una misión de rescate. De los seis hombres que participaron solo cuatro volvieron. De los cuatro que volvieron tres escribieron un libro al respecto. De los tres libros solo dos fueron publicados. De los dos publicados solo uno pudo vender los derechos para la versión cinematográfica. Esta es la historia de los hombres que intentaron filmar esa película."
Los hombres en cuestión son una sui generis colección de "artistas" de Hollywood: Tugg Speedman (Stiller) es el protagonista de la exitosa serie de acción Scorcher, máxima estrella del cine de acción y quien busca revitalizar su carrera experimentando en otros géneros.

Kirk Lazarus (Downey Jr), el actor más galardonado de su generación, ganador de cuanto premio importante existe y quien en busca de un nuevo reto decide tomar la parte de un soldado de color y convertirse quirúrgicamente en uno antes de empezar a interpretarlo.

Jeff Portnoy, el comediante de moda, quien busca dejar atrás una serie de escándalos por abuso de sustancias al tiempo que pretende distanciarse un poco del vulgar estilo de comedia que lo ha hecho famoso. Alpa Chino (Brandon T. Jackson), un actor de color que busca legitimar la aparición de soldados negros en el set y muestra una abierta hostilidad hacia Lazarus y su experimento interpretativo; y Kevin Sandusky, (Jay Baruchel) actor juvenil en busca de trabajos más serios. Todos ellos acompañan al director Damien Cockburn (Coogan) y al veterano Four Leafs (Nolte), autor del libro, en una expedición a la selva que será diferente a todo lo que pudiesen haber esperado.


La película funciona en varios niveles, pues no es una simple parodia del cine de guerra de los últimos treinta y tantos años (es decir, todo el material post-Vietnam), sino que presenta una dura crítica al sistema de estudios, a los directores, productores, actores y prensa relacionados con la industria fílmica norteamericana, sin respetar nombres o posiciones, y lo hace con la colaboración y complicidad de miembros de la misma industria.

Si bien muchos de los chistes que hay a lo largo de la película son referenciales, no es necesario haber visto las películas aludidas para encontrar divertida la recreación de las escenas, pues dentro del contexto en que son presentadas resultan comprensibles y parte de un todo. Me sorprendió bastante que a pesar de dedicar tanto tiempo en pantalla a parodiar el cine de guerra y a criticar el sistema de trabajo de Hollywood Stiller lograra contar una historia coherente y completa sin tener que extender de más la película.

Un punto muy importante para que la película funcione es el alto nivel de actuaciones que ofrece. Destaco el trabajo de Downey Jr por la dificultad implícita en lo que hace. Interpreta a un actor blanco que interpreta a un hombre negro en una película dramática, y lo tiene que hacer en tono de comedia, sin llegar a la farsa y evitando que se vuelva realista.

Hacia el final de la cinta, conforme va abandonando la caracterización del rudo militar de color, Downey hace gala de su excelente capacidad interpretativa dando toda clase de matices a su personaje. Stiller y Black atacan la comedia con su propio estilo y eso es justo lo que el guión pide de ellos, en tanto que los jóvenes Jackson y Baruchel complementan a la perfección el grupo aportando el balance entre la parodia, el drama y el humor involuntario.

Steve Coogan tiene una parte bastante breve pero su trabajo es impecable, al igual que lo que consiguen McConaughey en el papel del agente y mejor amigo de Speedman, y Tom Cruise como el amoral y desagradable productor Len Weismann. La verdad es que nunca esperé escribir algún elogio hacia Cruise por su trabajo actoral (a menos que fuera en algún comentario sobre Magnolia, claro) pero tengo que hacerlo.

Sigo pensando que es un actor muy limitado y que el hecho de que permita que sus creencias personales impacten en su trabajo de un modo tan claro como ha ocurrido en varias ocasiones en su faceta de productor habla mal de él como profesional y quizás incluso como persona, pero lo que hace en Tropic Thunder es simplemente hilarante.

Empezando desde el hecho de dejar de lado su famosa vanidad y aparecer ante cámaras gordo y calvo hasta el mostrar que puede llegar a mofarse de si mismo y de su religión, creo que el haberlo incluido en el elenco fue una chispa de genialidad.

En conclusión, Tropic Thunder es una de las mejores comedias que he visto en algún tiempo, además de ser una de las películas más inteligentes que hayan salido de Hollywood jamás. Más allá de si son fans o no de alguno de los actores participantes o del cine de guerra, es muy probable que en ella puedan encontrar algo que los divierta, y me parece que cualquier comedia capaz de hacer reír a lo largo de su duración y producir una sonrisa duradera días después ha justificado su razón de existir.

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