martes, diciembre 20

King Kong

Peter Jackson es un director apasionado por su trabajo, y una de las películas que ayudaron a alimentar esa pasión y el deseo de convertirse en director de cine fue King Kong (1933).

Después de haber dirigido el trabajo más importante de su carrera y uno de los proyectos más ambiciosos en la historia del cine, la trilogía de The Lord of the Rings, Jackson decidió que estaba listo para cumplir uno de sus más grandes anhelos: dirigir una nueva versión de King Kong.

Existe una versión más reciente de King Kong, producida en 1976 pero que tiene muy poco que ver con la original en historia o tono, hecho tomado en cuenta por Jackson, quien tenía la intención de hacer su versión lo más fiel posible al original. El resultado es una de las cintas más espectaculares de los últimos tiempos y una maravillosa reinterpretación de este clásico del cine.

El elenco de la película, encabezado por Naomi Watts, Adrien Brody y Jack Black trabaja a la perfección bajo las órdenes de un director que parece atravesar por el mejor momento de su carrera para recrear una de las historias más populares de la historia de Hollywood. El resultado es espectacular.

La película tiene una duración de tres horas y siete minutos, lo que se ha convertido en una de las características más criticadas a la película. Y si, hay al menos dos escenas que resultan más largas de lo necesario -incluso una de ellas tal vez está enteramente de más-, pero ninguna de ellas resulta tan intrusiva como para afectar el desarrollo de la película.

Si bien es cierto que hay momentos en que la cinta demanda del expectador un salto de fé -o suspension of disbelief- la película resulta en entretenimiento escapista con mucho corazón donde el amor de Jackson por el material de origen es evidente en cada secuencia, y tal vez lo único que se le puede criticar -si es que debiese criticarsele por ello- es que se toma su tiempo para desarrollar a varios personajes secundarios, lo que a mi me parece es algo que falta en muchas películas en tiempos recientes.

Tal vez uno de los mayores logros de Jackson sea el cambiar la percepción general sobre de que se trata King Kong, pues seguramente después de su versión a nadie le puede quedar duda de que se trata de una historia de amor.

Mención aparte merece el trabajo de Andy Serkis, quien se encargo de dar vida al Kong más "humano" que hayamos visto jamás sin sacrificar por ello el aspecto inherentemente salvaje de la bestia. Los efectos especiales, mezcla de tecnología de punta y técnicas tradicionales, ayudan a que la más reciente aventura de Jackson sea una de las experiencias cinematográficas más disfrutables de los últimos años. Sin duda una de las mejores cintas del año.
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