miércoles, abril 22

Uróboros

Uno de los simbolos más antiguos en la historia de la civilización humana es el uróboros, vocablo derivado del griego que significa "serpiente devora cola", y normalmente se le representa precisamente como eso, una serpiente (o en ocasiones un dragón) que devora su propia cola. Suele usarse para representar ciclos, particularmente cuando se busca hablar de repetición o autorecreación. Suele ser asociado con toda clase de ideas místicas o espirituales, pero desde la antigüedad se ha usado también en ambientes menos esotéricos pero igualmente oscuros y rebuscados, como en la Alquimia.

Dentro de la psicología Jungiana se considera que es un símbolo íntimamente ligado a la psique humana, pero personalmente me atraen simple y sencillamente porque suelen ser imágenes increíblemente atractivas. Los uróboros eran muy utilizados en culturas antiguas, especialmente en Egipto y Grecia, donde solía ir acompañado de una inscripción que quiere decir "todo es uno". Ese es el caso de la representación más antigua que se conoce de la imagen, la aparecida en un texto alquimista del siglo II proveniente de Alejandría, La Crisopoeia de Cleopatra. Obviamente existen toda clase de variaciones de la idea, y se le puede ver formado por toda clase de reptiles, como dragones chinos o incluso Quetzalcoatl, la serpiente emplumada.

MC Escher, el extraordinario ilustrador alemán, también gustaba de los uróboros, habiendo realizado al menos dos ilustraciones alusivas. Una de ellas es más literal que simbólica, presentando a un dragón que devora su cola pero omitiendo los elementos tradicionales del simbolo, círculos y/o simetría. La otra es un tanto más inusual, pues mezcla el concepto del uróboros con el de la cinta de Mobius, lo multiplica por tres y lo mezcla en un solo símbolo. Curiosamente, de acuerdo con las notas de escher sobre la ilustración, la imagen representa tres peces devorando sucesivamente sus colas.

Por si esas fueran pocas instancias del uso y apariciones de los uróboros, parece ser que incluso la naturaleza decidió que le gustaban lo suficiente como para crear un uróboro viviente. Se trata del lagarto armadillo, un reptil acorazado originario del norte de África.

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