viernes, 20 de enero de 2006

Otra de Huracanes

No cabe duda que una de las razones por las que será recordado el 2005 será la cantidad de destrozos ocasionados por algunos de los huracanes más poderosos que hayan sido registrados. Y ahora resulta que, de acuerdo con algunos investigadores, algunos de esos huracanes eran aún más inusuales de lo que pensábamos. Y no, no me refiero a que se haya confirmado que las afirmaciones de Scott Stevens eran ciertas (aunque él parece pensar que así es).


Una característica distintiva de los huracanes es la falta de relámpagos. Según los meteorólogos, esta ausencia de actividad eléctrica obedece al hecho de que durante un huracán el viento se mueve de manera horizontal y no vertical. Cuando en las nubes de tormenta el viento se mueve verticalmente se produce una fricción entre las gotas de agua y partículas de hielo.

Por razones aún no comprendidas a fondo, las partículas pequeñas acumulan una carga eléctrica positiva, en tanto que las partículas grandes acumulan carga negativa. El viento y la gravedad separan a estos hidrometeoros generando un campo eléctrico dentro de la tormenta, el cual produce los relámpagos. Al no haber vientos verticales en un huracán, la cantidad de relámpagos durante uno de ellos es mínima o a veces inexistente.

Pero de acuerdo con estudios realizados por el Global Hydrology and Climate Center, de Huntsville, Alabama, tres de los más poderosos huracanes del 2005 -Rita, Katrina y Emily- presentaron gran actividad eléctrica.

Emily fue estudiado de cerca al ser sobrevolado por el avión ER-2 de la NASA, que llevaba investigadores del GHCC. Durante el vuelo notaron relámpagos en la pared interna del ojo del huracán, tanto entre los lados de la pared como entre ésta y el piso.

Richard Blakeslee, uno de los investigadores que participó en la misión, compara la intensidad de los campos eléctricos de Emily con la de algunos de los más fuertes registrados en tormentas eléctricas, y afirma que llegaron a alcanzar los 8 kilovoltios por metro.

La información del ER-2 fue complementada con la de sensores en tierra y satélites, y aún cuando Rita y Katrina no fueron estudiados tan a fondo como Emily, la información detectada a distancia ofrece resultados muy similares. En esta imagen la línea verde muestra la trayectoria seguida por el ER-2, en tanto que los signos + y - amarillos muestran los puntos donde se detectaron relámpagos.


En 1998 ya se había detectado la presencia de relámpagos en el huracán Georges cuando este golpeó la isla La Española, en el Caribe. Pero en esa ocasión se asumió que los relámpagos fueron provocados por el viento ascendente que encontró Georges al llegar a las montañas de la isla, ya que es normal un efecto similar cuando los huracanes tocan tierra.

En el caso de los tres huracanes del año pasado la actividad eléctrica se detectó mientras estaban en el mar. Blakeslee se rehusa a aceptar la simplista explicación de la fuerza de esos huracanes como la única responsable del fenómeno. "Ha habido tormentas igual de intensas que no han producido relámpagos de esta manera", dijo. "Debe haber otra razón".


Harán falta meses de investigación y análisis de la información antes de que los científicos puedan tener alguna idea de cual es el factor faltante. Concluye Blakeslee, "Aún tenemos mucho que aprender acerca de los huracanes".

Fuente: Science@NASA (Patrick L. Barry y el Dr. Tony Phillips)

Hallado vía Warren Ellis.

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