sábado, agosto 6

Fantastic Four

Finalmente, después de muchas dudas y muy pocos deseos de hacerlo, fui a ver Fantastic Four y confirmé lo que ya sospechaba. No es una buena película, pero lo peor de todo es que ni siquiera intenta serlo.

Tim Story, el director, hace un buen trabajo construyendo las relaciones interpersonales de sus protagonistas, pero es notorio que no se siente cómodo trabajando con efectos visuales, ya que en muchas tomas es evidente que quería evitar usarlos. Y tal vez los encargados de efectos visuales lo resintieron, ya que algunas escenas dejan mucho que desear.

Las actuaciones son buenas en términos generales. Ioan Gruffudd hace un esfuerzo por replicar la actitud de un científico abstraído, más concentrado en su trabajo que en el mundo que le rodea e incapaz de lidiar con una vida social, y por momentos lo consigue, pero hay partes donde simplemente el guión no da para más. Michael Chiklis hace una extraordinaria interpretación de Ben Grimm, veterano piloto y el mejor amigo de Reed Richards, además de su protector, dispuesto a hacer lo que sea por él, pero lamentablemente el guión lo reduce a un papel secundario. Chris Evans como Johnny Storm hace un trabajo impecable. Rebelde, irresponsable, vive el momento y siempre trata de disfrutarlo. Julian McMahon es Victor Von Doom, y aún cuando su interpretación es buena, el guión tiene a su personaje completamente fuera de todo intento de congruencia que él quiera lograr. Finalmente, Jessica Alba es un grave error de casting, ya que no sólo no se ve como la hermana de Johnny, tampoco logra ser convincente como científico en ningún momento, y donde el resto del elenco trabaja para construir a sus personajes ella se limita a ser el pedazo de utilería que les da pie para sus líneas.

Pero el gran problema de la película está en lo que debió haber sido la base para todo su trabajo: la historia. Un problema que han tenido que enfrentar todas las recientes adaptaciones de comics a la pantalla grande, o al menos aquellas que presentan superhéroes, es lidiar con el origen de los personajes. Quienes son y como obtuvieron sus poderes o que los motivo a convertirse en héroes. El poder cumplir con el trámite y aún así tener la capacidad para contar una historia más compleja que sólo el origen es algo que requiere un gran esfuerzo y/o habilidad del guionista y el director.

Lamentablemente ese no fue el caso con esta película, que sólo alcanza a contar el origen y al hacer demasiado enfasis en algunos detalles pone en evidencia toda clase de errores e inconsistencias. Más detalles en Get Out of My Head.

En resumen, Fantastic Four no va más allá de ser entretenimiento hollywoodense de verano, una cinta divertida si se está del humor adecuado, pero no pasa de palomera y al final resulta, tristemente, olvidable.
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