viernes, enero 16

La Esfinge de Giza: ¿Realmente es una esfinge o simplemente un león?

Una de las obras antiguas más reconocidas alrededor del mundo es la Esfinge de Giza, una monumental escultura de un león con cabeza humana que se cree fue construida poco después de la primera pirámide, alrededor del año 2500 a.C. A lo largo de los años se ha sostenido un debate sobre la antigüedad de la obra, y más recientemente incluso sobre su forma original. El geólogo británico Colin Reader sostiene que la erosión fluvial presente alrededor de la esfinge sugiere que tiene que haber sido construída muchos años antes que las pirámides. El descubrimiento de un palacio enterrado en la meseta de Giza parece apoyar su teoría sobre la presencia de un asentamiento humano anterior a la construcción de las pirámides. De acuerdo con Reader, la arquitectura del palacio es muy diferente a la de las otras tumbas que e encuentran en la meseta, por lo que sería lógico asumir que pertenece a un periodo anterior.

Además, tras hacer un estudio de las piezas halladas en el palacio, concluyó que la esfinge podría pertenecer también a ese periodo anterior y con una forma un tanto diferente. Basándose en la falta de proporción que existe entre el cuerpo y las patas de la esfinge y la cabeza de la misma, Reader cree que la cabeza de la estatua puede tratarse de una modificación hecha a la original muchos años después de su construcción. Artistas digitales han utilizado sus datos para recrear la forma que la esfinge pudiese haber tenido originalmente:

Para complementar sus estudios sobre el monumento Reader reclutó la ayuda de Jonathan Foyle, un reconocido arquitecto histórico para que le asista en su investigación. Foyle cree que la estatua original era de un león, animal visto como un símbolo de poder en el Egipto antiguo, y que la cabeza de faraón que aún sobrevive parcialmente fue una modificación hecha durante la cuarta dinastía para retratar la imagen del faraón Khufu, presunto responsable de la construcción del monumento, o bien de su hijo Khafra. Reader y Foyle no son los primeros especialistas en sugerir que la esfinge sea más antigua de lo que se piensa. Hace quince años el geólogo Robert Schoch concluyó que el terreno y el material con que fue tallada la esfinge sugería una prolongada erosión por agua, y dado que el último periodo donde Egipto tuvio lluvias en cantidades significativas concluyó entre 2900 y 3200 años a.C., el monumento debiera tener no menos de esa antigüedad, pero considerando el nivel de desgate presente en la estatua habría que pensar que fue construída alrededor de 5000 años a.C., unos 1500 años antes de lo que se considera como el inicio de la civilización egipcia.

De manera independiente el geólogo David Coxill ha confirmado en principio las conclusiones de Schoch, pero al igual que Reader considera que la esfinge es apenas unos cientos de años más antigua que la IV Dinastía. Las teorías propuestas por estos investigadores no han recibido buena aceptación entre los egiptólogos más tradicionales, principalmente porque pondrían en entredicho las líneas de tiempo establecidas al ubicar a la esfinge en un periodo anterior al inicio de la construcción de obras monumentales. Ojalá las autoridades egipcias, encabezadas por el arqueólogo y egiptólogo Zahi Hawass, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades, quien ha sido uno de los más aferrados opositores a estas investigaciones, decidan aprobar más estudios en la zona para aclarar de una vez por todas el enigma de la esfinge.

El trabajo de Reader y Foyle fue parte del contenido de un documental titulado Secrets of Egypt, transmitido hace unas semanas por el Canal Cinco británico, aunque ignoro si hay alguna forma de verlo o conseguirlo en alguna otra parte del mundo. Un texto de Colin Reader titulado Giza Before the Fourth Dynasty (Giza Antes de la Cuarta Dinastía) publicado originalmente en el Journal of Ancient Chronology Forum puede ser hallado en línea (en inglés) en el sitio In the Hall of Ma'at.
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