miércoles, septiembre 7

Somos... ¿lo que comemos?

Hace algunos meses escribí aquí sobre los misteriosos ingredientes encontrados en un yogurth de "edición especial". Ahora me he topado con otro producto de reciente aparición que contiene un dato aún más preocupante en el empaque.

Se trata de las nuevas Halls sin azúcar, caramelo aparecido en el mercado hace un par de meses.
Además de las habituales advertencias halladas en los productos dietéticos o libres de azúcar, particularmente aquellos que contienen aspartame o fenilananina, estas pastillas incluyen una advertencia de otra naturaleza:

¡¿Que diablos...?! ¿Por qué un producto comercial que se vende libremente a todo público, incluyendo niños, contiene ingredientes capacaces de alterar el sistema digestivo de alguien? ¿Y por qué no incluye advertencia en un lugar más visible o de manera más clara?

Es para ponerse a pensar como es que productos creados con la idea de ser más sanos o ayudar a controlar problemas de salud como sobrepeso o diabetes resulten ser al final aún más dañinos para el organismo. En fin. Ya pasará la moda de la anorexia/bulimia/control de peso.
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