domingo, agosto 28

Evolución y Religión

Existe una corriente ideológica religiosa conocida como Creacionismo. Esta corriente argumenta que todos los seres vivos fueron objeto de una creación divina y por tanto la Teoría de la Evolución es una serie de mentiras sin base alguna.

Los más radicales creyentes de esta ideología interpretan la Biblia de manera literal y afirman que la Tierra y todo lo que hay en ella fueron creados por Dios hace unos 6 000 años, mientras que la corriente más moderada de la idea proviene, curiosamente, de la Iglesia Católica, donde el discurso oficial es que TODO fue creado por Dios, pero el cómo y cuándo de la creación es algo que corresponde a la ciencia determinar.

A lo largo de los años los creacionistas han buscado que sus ideas sean enseñadas en las escuelas en lugar de la Teoría de la Evolución, aunque mayormente han fracasado. La única excepción se da, para variar, en los Estados Unidos, donde han conseguido que algunos condados y estados aprueben la enseñanza de sus ideas. A nivel federal se han topado con oposición de La Suprema Corte, ya que los magistrados consideran que enseñar creacionismo en las escuelas sería el equivalente a convertir al catolicismo en la religión oficial, lo cual está prohibido por su Constitución.

En años recientes se ha dado un cambio fundamental en la forma en que los creacionistas buscan propagar sus ideas. En 1991 Phillip E. Johnson publicó un libro titulado Proceso a Darwin, en donde rechaza el naturalismo científico y propone un nuevo modelo: el diseño inteligente. Este modelo propone que el origen del hombre y de toda la vida en la Tierra son el resultado de acciones emprendidas de manera deliberada por uno o más agentes inteligentes. Aún cuando Johnson y sus correligionarios alegan no presumir nada sobre la naturaleza del "diseñador", resulta perfectamente obvio que están haciendo referencia a la intervención divina. A no ser claro, que se refieran a manipulación genética por parte de seres extraterrestres, lo que resultaría igualmente preocupante.

El peligro que representa para la educación científica la idea del diseño inteligente yace en el hecho de que este modelo está postulado para ser aceptablemente sostenible siguiendo un proceso de razonamiento científico, basándose mayormente en crear dudas sobre los postulados de la evolución y argumentar la improbabilidad de que esta realmente ocurriese. Su principal alegato es que el Universo y las formas de vida que en el existen son demasiado complejos para haberse desarrollado compatiblemente por casualidad.

Volviendo a nuestros vecinos del norte, el Presidente Bush dió su respaldo a la idea de que el diseño inteligente se incorpore a los programas educativos, alegando que los jóvenes tienen derecho a ser expuestos a diferentes modos de pensar para decidir con libertad la ideología que encuentren más apropiada. Esto propicio una vez más debates en varios estados sobre la conveniencia de integrar el diseño inteligente al plan de estudios en las escuelas de nivel medio.

En el caso concreto de Kansas el debate parece estar inclinándose hacia los partidarios del diseño inteligente. Esto ha provocado que organizaciones civilies iniciaran una movilización para presionar al Consejo Educativo del estado a reconsiderar tal decisión. El ejemplo más sobresaliente, además de ser el más divertido, es el de los seguidores del Monstruo de Spaghetti Volador (FSM, por sus siglas en inglés). En una carta abierta al Consejo Educativo de Kansas, Robert Henderson, creador del FSM, demanda a los miembros del Consejo la inclusión de la enseñanza de los postulados de su organización, argumentando que tiene el mismo soporte científico que la idea del diseño inteligente.
vLos seguidores de esta idea (quienes se llaman a si mismos pastafaris) se han multiplicado en semanas recientes gracias a la difusión de la carta vía BoingBoing, dando origen a la creación de calcomanías, playeras, y un intercambio de retos entre partidarios del diseño inteligente y los autores del popular blog. Una lectora ofendida por los comentarios en el blog, mencionó que Kent Hovind tiene años ofreciendo US$250,000 a quien le pueda proporcionar evidencia empírica de que la evolución existe, aún cuando la sola idea de conseguir evidencia empírica a través de un debate parece irracional. Sin embargo, los autores de BoingBoing hallaron la forma más inteligente de responder al reto: ofreciendo la misma cantidad a Hovind o a cualquiera de sus seguidores que pueda proveer evidencias de que Jesucristo no es realmente hijo del Monstruo de Spaghetti Volador. Esta contrapropuesta ha sido apoyada por autores de otros blogs y lectores de BB, elevando así la suma a un millón de dólares.

Un reporte especial de la revista Natural History puede ser hallado aquí, con una traducción al español disponible aquí. Ahí se presentan argumentos de ambos bandos de una manera clara. Otros blogs que han comentado sobre el tema: microsiervos, isopixel. Sin Dioses también tiene un interesante y completo artículo al respecto.

Personalmente, el único argumento que podría hallar en contra de la evolución es la continua existencia de individuos tan cerrados y de criterio poco evolucionado...
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