viernes, diciembre 3

México Bravo

El pasado martes 23 de noviembre tuvo lugar un penoso incidente en la "colonia" San Juan Ixtayopan, en Tláhuac, ciudad de Mexico. Tres agentes de la Policia Federal Preventiva fueron apresados por una turba que procedió a lincharlos tras acusarlos de ser secuestradores de niños. Uno de ellos, Edgar Moreno Nolasco, fue rescatado aún con vida por agentes de la Policia Judicial del Distrito Federal cuando sus dos compañeros ya habían perdido la vida.

En la ciudad de México se han presentado 27 casos de linchamientos en los últimos cuatro años sin que nunca se haya procedido legal y/o penalmente contra ninguno de los involucrados. Esta vez, sin embargo, fue diferente. Tal vez fue porque las víctimas eran oficiales de una corporación policiaca, o quizás por la gran cobertura mediática que se presentó, pero al dia siguiente se ejecutó un operativo que involucró a más de mil elementos de diferentes organismos policiales. Claro, muerto el niño a tapar el pozo.

Desde entonces las acusaciones y señalamientos no han cesado. Aparentemente para nuestros gobernantes sigue siendo prioritario el quedar bien posicionados para las elecciones del 2006 y no les preocupa en lo mas mínimo que tal vez no quede mucho que gobernar para entonces. El gobierno federal culpa a las autoridades del Distrito Federal mientras éstas afirman haber hecho todo lo que estaba en su poder y responden a su vez apuntando a errores de parte de las autoridades federales.

No es mi intención ahondar en los detalles de este terrible suceso -bastante información al respecto se puede hallar en periódicos y revistas- pero me pareció necesario -para mí, claro- externar mi opinión al respecto. Quizás lo más horrible del asunto es la aparente facilidad para manipular a la gente. ¿Qué clase de persona puede decidir quitarle la vida a otro ser humano sólo porque alguien más afirma que se trata de un criminal? ¿Cómo es posible que nadie buscase una confirmación, aún cuando había vecinos del pueblo tratando de convencer a la turba de que no eran culpables de nada? La única conclusión a que puedo llegar es, en el menor de los casos, preocupante, porque implica una mezcla de descontento e ignorancia. Sumado esto a la ineficiencia de las autoridades nos encontramos ante un escenario poco esperanzador.

Algunas de las vergonzosas declaraciones emitidas por diferentes funcionarios son realmente de dar pena ajena. Alejandro Encinas, Secretario de Gobierno del Distrito Federal, declaró que el linchamiento era parte de los "usos y costumbres de la zona"; Marcelo Ebrard, Secretario de Seguridad Publica del Distrito Federal, en respuesta a las críticas sobre la actuación -o falta de la misma- de la policia capitalina, señaló que él estaba orgulloso del "heroico comportamiento" de los miembros de su corporación, quienes fueron los primeros en llegar al lugar, aunque fuese para ser expectadores, pues no intervinieron por temor a ser linchados ellos tambien; Ramón Martin Huerta, Secretrario de Seguridad Publica Federal, puso la cereza en el pastel al afirmar que no se utilizaron helicópteros previniendo que la turba intentase "derribarlos a pedradas".

Jacobo Zabludowsky hizo un comentario editorial al respecto y lo termino con una interesante reflexión: ¿Qué es peor, un funcionario deshonesto o un funcionario inepto? Como conclusión afirma que el deshonesto puede ser descubierto o delatado, con lo que tarde o temprano quedamos a salvo de él. Pero en contra del inepto no existe defensa posible. Y para estas alturas lo que más preocupa es que no hay nadie a cargo de calificar la actuación de estos servidores. Tanto el Presidente Fox como el Jefe de Gobierno López Obrador han hecho multiples declaraciones en defensa de sus subordinados.

Lo único que resta pues es esperar que se trate de un hecho aislado y no de la primera muestra del descontento social ante la ineficiencia de las autoridades.
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