martes, noviembre 20

Educación a través del entretenimiento

En ocasiones anteriores he emitido mi opinión sobre el estado de la educación en México, particularmente a nivel primaria, donde la gran mayoría de los maestros no están capacitados para hacerse cargo de la educación de las nuevas generaciones. Los programas de enseñanza en las escuelas públicas son obsoletos y lo único que requieren del profesor(a) es que pueda dirigir a los niños a una página determinada del libro de texto, leer el tema y memorizar algunos de los datos más importantes de la lección. Esto provoca que los niños aprendan a absorber información sin necesidad de procesarla o dirigirla y que, al hacerlo de manera mecánica, pierdan todo interés en la práctica de aprender.

La Robert Mellors Primary and Nursery, una escuela primaria y guardería ubicada en Arnold, Nottinghamshire, en Inglaterra, ha llevado a cabo algunos cambios en su sistema de enseñanza en los últimos tres años con resultados sorprendentes, mismos que podrían servir como un ejemplo para escuelas de todo el mundo. Cada año, al inicio del curso escolar, los niños votan por un tema que será utilizado en todas las clases del curso. Los temas que han utilizado hasta ahora son El Titanic, Africa, y Príncipes y Princesas; en tanto que actualmente el tema es Harry Potter. Seguramente habrá quienes consideren irresponsable mezclar entretenimiento y ficción con la educación, pero me parece que se trata de una gran idea, sobre todo tomando en cuenta que el primer reto para cualquier educador es lograr atraer y retener la atención de los niños. Hasta ahora los resultados son espectaculares, pues la Robert Mellors solía estar calificada como una de las escuelas con los niveles educativos más bajos del Reino Unido, ubicándose entre el 25% con el nivel más bajo. Tras las evaluaciones del 2006 ahora se encuentra entre el 10% de las escuelas con más alto rendimiento académico.

El sistema es simple. Se permite a los niños acudir a clases con disfraces y varitas mágicas y se preparan las clases integrando elementos alusivos a la saga de Harry Potter en todas las lecciones. Por ejemplo, para enseñar a los niños a restar, se les invitó a crear un hechizo que les permitiera realizar la operación de manera correcta, así que antes de responder el resultado de una sustracción los niños dicen "numerus subtracticus". Obviamente necesitan estudiar la lección de su libro para entender la mecánica detrás del hechizo y que éste surta efecto. En una lección sobre historia de la aviación, se empieza discutiendo como usan las escobas en el mundo de Harry Potter y por qué no funcionan en nuestro mundo, y a partir de ahí se deriva el tema hacia el trabajo de los hermanos Wright y otros precursores de la aviación. Para la clase de arte se les pide, por ejemplo, imaginar que hubiese pintado Harry si él fuese el autor de La Noche Estrellada, una de las más famosas obras de Vincent Van Gogh. El resultado es, en la mayoría de los casos, una imagen similar a la original pero con magos, brujas, dragones y otros seres mágicos compartiendo el firmamento con las estrellas.

Tal vez se trate de un ejemplo extremo, pero me parece que el éxito obtenido mediante este sistema es un ejemplo de lo que se puede conseguir si se logra estimular el interés de los niños por aprender. Si las autoridades no muestran interés por el tema, sería interesante averiguar si hay maestros interesados en desarrollar dinámicas de aprendizaje por su cuenta. Al menos sería seña de que no todo está perdido y de que aún es posible ser independiente y emprendedor aún dentro del sistema. De otro modo habrá que resignarnos a ver crecer a las nuevas generaciones como robots programados para obedecer y repetir, nunca para pensar o cuestionar.
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