domingo, mayo 8

Atropellos y la incongruencia de nuestras leyes

La madrugada del jueves se dió un percance en los carriles centrales del Anillo Periférico en el que perdió la vida una persona. La gran mayoría de los medios noticiosos e informativos del país le dio un espacio a la nota en sus secciones de espectáculos debido a que las víctimas del incidente eran los actores del show "Sólo para Mujeres"; uno de ellos perdió la vida horas más tarde mientras que tres más fueron atendidos de lesiones menores.

Mi reacción natural fue similar a la de los medios. "Que mala onda, pero esos actorcitos me valen". Al menos hasta que me enteré de algunos detalles del incidente y de la respuesta de las autoridades ante los hechos. Resulta ser que nueve integrantes del elenco del show en cuestión realizaban un ensayo para un anuncio promocional cuando sucedió el percance. Un Chevy Monza que venía a exceso de velocidad dió alcance al convoy y los arrolló. De acuerdo con la declaración de Luis Pascacio Murgueza, el conductor del auto, él rebasó al vehículo que servía de escolta a las motocicletas en una curva y al salir de ésta se topó con las motos y ya no tuvo tiempo de reaccionar.

El problema es que al ver el video del incidente notamos que es en una recta y no se ve ninguna curva en la cercanía. Incluso da la impresión de que arrollase las motocicletas a propósito dado que no hay indicio alguno de que tratase de frenar o cambiar de dirección. Y la única razón para no haber huído es que se estrella contra el muro de contención, por lo cual queda imposibilitado para tratar de escapar. Se le ve descender del auto y hacer una llamada por celular, presuntamente a su seguro, a quien informa fríamente que ha sufrido un accidente automovilístico. "Choqué", dice. Así nada más. También es necesario señalar que tampoco se ve el vehículo que supuestamente circulaba detrás de las motocicletas para protegerlas.

Pero lo que más preocupante de todo es la reacción de nuestras autoridades. Bernardo Bátiz, Procurador de Justicia de esta ciudad afirma que los únicos responsables son los productores del show, ya que incurrieron en varias faltas contra el reglamento de tránsito vigente. Esto porque de acuerdo con dicho reglamento está prohíbido circular en motocicleta en carriles centrales de vías rápidas, como el Periférico, además de que los motociclistas en cuestión circulaban sin casco o equipo de protección. ¿Acaso el Sr. Bátiz nunca sale a la calle? Es espectáculo común ver motocicletas no sólo circulando, sino corriendo dentro de los carriles centrales de Periférico, Viaducto o Circuito Interior, y de motociclistas sin casco mejor ni hablar, dado que pareciera ser lo más natural tanto en vías rápidas como en el resto de las calles. Y las autoridades jamás se han preocupado ante tales situaciones.

De hecho Televisa trató de poner en evidencia al Procurador, ya que el jueves colocó cámaras en diferentes puntos del Anillo Periférico para demostrar la gran cantidad de motociclistas que circulan por sus carriles centrales, con y sin casco. Como suele suceder con nuestras autoridades ante situaciones donde su imagen puede ser afectada, alrededor de mediodía iniciaron un operativo en las entradas a los carriles centrales a fin de evitar que las motocicletas siguiesen ingresando. Pascacio salió libre el mismo jueves tras pagar la fianza, la cual ascendía a casi 280,000 pesos, de los cuales, según algunas versiones, sólo pagó 80,000.

Y no se trata de ponerse del lado de los actores y productores, ya que es un hecho la imprudencia de trabajar del modo en que lo hicieron, aún más tratándose simplemente de un ensayo para tomar tiempos, como han declarado los productores. Las razones para no usar casco, no haber pedido permiso y apoyo de las autoridades, y ni siquiera haber montado un operativo de seguridad por cuenta propia no se entienden. El supuesto vehículo que circulaba detrás de las motos no se ve en el video, así que sólo puedo especular que estaba guardando su distancia a fin de no aparecer a cuadro.

El conductor del auto, quien por cierto trabaja en la Secretaría de Salud, ha declarado ante diferentes medios que sufrió agresiones de parte de los actores y sus acompañantes y que sólo la policía pudo evitar que él resultase lastimado. Y la verdad es que tras ver el video tengo que simpatizar con los acompañantes de las víctimas. Si alguien hubiese arrollado de esa manera a amigos y/o compañeros de trabajo ante mis ojos lo menos que haría sería tratar de romperle la cara. Por otro lado, las autoridades han confirmado que presentaba aliento alcohólico, pero que los niveles de alcohol en su sangre no bastaban para declararlo legalmente ebrio. Y esto me lleva a otro punto de discusión.

Durante meses la policía capitalina ha hecho aspavientos sobre como sus operativos con el alcoholímetro han disminuído los accidentes viales en la ciudad. Yo siempre me he cuestionado la efectividad de dicho artilugio. Esto debido a que en mi experiencia no toda la gente reacciona del mismo modo ante los efectos del alcohol. Conozco personas que pueden ingerir grandes cantidades de licor sin que se presente una visible pérdida de su coordinación motora, mientras que he visto a gente que con una cerveza pierde cualquier noción de destreza o coordinación. ¿Qué tan efectivo resulta hacer una revisión con el alcoholímetro si gente que no rebase los niveles permitidos puede resultar involucrada en accidentes fatales y no tener que enfrentar las consecuencias?

La defensa que hacen tanto Bátiz como el Director de la Secretaría de Seguridad Pública, Joel Ortega, me parece demasiado floja. Una comparación hecha por una actriz al respecto me parece algo extrema pero aplicable a los argumentos de ambos funcionarios. "Esta prohíbido que los peatones se metan al Periférico", dice. "Entonces, si veo a un peatón, acelero y lo mato, ¿es culpa suya? Yo creo que no. Yo sería una asesina y sería la culpable", concluyó.

En fin. Hay una persona muerta y aún cuando hubo culpa por omisión de sus empleadores, me parece que la forma de lavarse las manos de parte de las autoridades es, de menos, vergonzosa. Y lo peor de todo es que se está haciendo costumbre.
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