viernes, 1 de noviembre de 2013

Elysium, de Neill Blomkamp

Neill Blomkamp tomó al mundo por sorpresa en 2009 con la realización de su primer largometraje, District 9 (Sector 9), cinta de ciencia ficción inspirada en su cortometraje Alive in Joburg. En su momento comenté la película, y antes escribí de sus antecedentes, e incluso compartí el corto original. Cuando se empezó a hablar de Elysium, su siguiente película, las expectativas eran altas. Sabíamos que sería otra historia de ciencia ficción, pero en esta ocasión habría dinero de Hollywood financiando el proyecto, permitiéndole acceso a más recursos físicos y económicos.

La historia de Elysium tiene lugar en el año 2154, y en la Tierra la división de clases ha alcanzado el extremo. A principios del siglo XXII, con sus recursos naturales casi agotados y la contaminación al límite, la Tierra dejó de ser un hogar adecuado para la clase acomodada, por lo que se construyó una enorme estación orbital, donde pueden llevar una vida de lujo y relajación, contando con la más avanzada tecnología y un nivel de medicina capaz de curar cualquier padecimiento o lesión.

Max DaCosta (Matt Damon) es un operador en una maquiladora de robots. Sus antecedentes como delincuente juvenil y su mal carácter no le permiten un mejor trabajo, y es sólo por fuerza de voluntad que ha logrado mantenerse fuera de actividades ilícitas que lo metan en problemas. Sin embargo, un accidente industrial lo deja envenenado por radiación y le quedan sólo un par de días de vida, a menos que reciba atención médica especializada, como la que sólo se puede obtener en Elysium. Desesperado, acepta hacer un último 'trabajo' a cambio de pasaje en un transbordador ilegal hacia la estación orbital.


Su reencuentro con Frey (Alice Braga), una amiga de la infancia desesperada por llevar a su hija enferma a Elysium, complica más las cosas y atrae la peligrosa atención de la Secretaria Delacourt (Jodie Foster), responsable de vigilar la inmigración en Elysium, y de Kruger (Sharlto Copley), mercenario a su servicio. Si el arriesgado plan de los handlers de Max tiene éxito, la vida para los habitantes tanto de la Tierra como de Elysium cambiará de manera drástica y definitiva.

Sin contar District 9, hacía mucho tiempo que la ciencia ficción, producida en Estados Unidos no atacaba la crítica social de forma tan punzante como lo hace Blomkamp. Aunque su personal aproximación a temas como desigualdad social y lucha de clases por momentos dibuja una contrastante imagen en blanco y negro, eso no cambia el hecho de que resulta refrescante ver a un cineasta preocupado por decir algo y no sólo por crear visuales atractivos. Pero a pesar de sus intenciones y su probada calidad para contar historias visualmente atractivas, Elysium deja claro que el sudafricano es mejor director que guionista.


Sus diálogos acartonados y por momentos forzados, y una estructura narrativa simple e ineficiente sabotean la película. Un guión revisado o una colaboración con otro guionista, como en District 9, pudo resolver muchos de sus problemas y ofrecer un mejor producto.  La película resultará atractiva e interesante para los aficionados a la ciencia ficción, mejor preparados para lidiar con las inconsistencias y llenar los huecos que tiene la historia, pero el público general puede sufrir una frustrante confusión ante la entrecortada narrativa de la cinta. 

Por fortuna, para Chappie, su próximo proyecto que también será de ciencia ficción, Blomkamp volverá a colaborar con Terri Tatchell, responsable del guion final de District 9. En resumen, Elysium es una buena película de ciencia ficción, pero no llena las expectativas que rodeaban a Blomkamp tras su espectacular debut como realizador, con lo que se convierte en una oportunidad desperdiciada. Recomendada sólo para los aficionados al género, y con reservas.

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