sábado, mayo 14

El Reino de los Cielos

Hace algún tiempo que no escribía una reseña de cine, pero en el caso particular de Kingdom of Heaven existen algunos elementos que pueden, si no restar objetividad a mis comentarios, si dar mayor importancia a elementos que pudieran ser considerados menores, razón por la que dividiré el comentario en dos partes. Aquí presentaré la primera, tratando de apegarme a una valoración ecuánime de la cinta tal cual, mientras que la segunda parte, más personal y subjetiva, aparecerá en mi blog personal. De ese modo también evito que el texto en cuestión sea demasiado largo.

Reino de los Cielos es el título que debió llevar la cinta estrenada en nuestro país como Cruzada. Dirigida por Ridley Scott, Kingdom of Heaven es la más reciente adición al renovado gusto por las cintas de corte épico, donde Scott ya se había aventurado hace algunos años con Gladiator. Kingdom of Heaven reafirma a Ridley Scott como uno de los más capaces directores hollywoodenses. En años recientes parecía haber perdido la sensibilidad para contar historias desde una perspectiva personal, lo que considero era uno de los elementos más importantes en algunos de sus mejores trabajos, como Blade Runner o Thelma and Louise. A pesar de contar con buenos actores en películas como Hannibal o Gladiator, el resultado se sentía frío e impersonal. Hannibal parece depender del impacto de algunas de sus escenas o de la grandiosidad de los paisajes utilizados para convertirla en una experiencia visual impresionante, pero la historia sufre a causa de la frialdad con que es contada. En Gladiator ocurre algo muy similar. Los protagonistas son más arquetipos acartonados que verdaderos personajes, y el abuso de CGI para la recreación de Roma no ayudan a humanizar la cinta, cuyo aspecto más valorado parece ser la capacidad de Scott para dirigir escenas de batalla.

Pero Scott parece haber aprendido la lección. En Blackhawk Down logra contar una historia basada en hechos reales sin caer en la tentación de tomar partido abiertamente. En un momento histórico en que cualquier tema relacionado con la guerra o el ejército estadounidense parece ser aprovechado como propaganda, Scott decide enfocar su atención en un grupo de seres humanos lidiando con una difícil situación, mostrando las reacciones y motivaciones que cada uno de ellos tiene para hacer lo que hace en lugar de conformarse con hacer otra cinta sobre la capacidad de las fuerzas armadas norteamericanas para sobreponerse a la adversidad.

Con Kingdom of Heaven logra algo parecido. En lugar de hacer un recuento histórico de los eventos alrededor de las cruzadas, él decide contar una historia de búsqueda personal, centrando su atención en un joven herrero que acaba de perder a su esposa y al hijo que esperaban. Balian es buscado entonces por Godfrey, Barón de Ibelin, un noble caballero asentado en Jerusalén quien le informa que es su padre y le gustaría llevarlo consigo de vuelta a Tierra Santa. Balian acepta abandonar Europa con la esperanza de hallar paz interior en el lugar de la muerte de Cristo.

Mucho se ha criticado que la cinta no profundice más en los personajes y que Scott no haya podido sacar más de actores de la talla de Liam Neeson o Jeremy Irons, pero a mi me parece que el problema es que los deja caer demasiado a un segundo plano. Si bien el peso del relato cae enteramente sobre Balian pudo ser interesante dar un rol más relevante a otros miembros del cast, particularmente a los mencionados, quienes en sus papeles de padre y mentor, respectivamente, tienen gran peso en muchas de las decisiones tomadas por Balian. De Orlando Bloom sólo puedo decir que sin alcanzar un nivel interpretativo sobresaliente logra presentar un personaje suficientemente creíble. Sin duda su mejor trabajo a la fecha. Renglón aparte es el trabajo de Edward Norton, quien, pese a aparecer todo el tiempo detrás de la máscara de plata del rey de Jerusalén, consigue construir un personaje usando únicamente sus ojos y su voz, este último elemento usado de una manera similar a como lo hizo David Fincher en Fight Club.

Otro punto que es importante señalar es que la cinta, en su corte original, tenía una duración de aproximadamente tres horas y media, lo que significa que el estudio eliminó más de una hora de escenas, así que habrá que esperar hasta la salida del DVD del Director's Cut para saber si la versión de Scott era más profunda que la que llegó a las salas de cine.

Tal vez el aspecto más atractivo de la película sea la belleza de su cinematografía. Los paisajes y escenarios empleados así como el montaje de las escenas hacen que valga la pena el boleto. Para no extenderme demasiado -al menos aquí- basta decir que Kingdom of Heaven es una cinta épica de tintes históricos que sin ser la mejor del género resulta mucho más satisfactoria y mejor lograda que cintas como Gladiator, Alexander, o King Arthur; y a mi parecer la gran mayoría de las críticas negativas vienen de gente ofendida por la forma en que se abordan las diferencias entre cristianos y musulmanes, sin comprometerse con ninguna de las partes. Y ahí coincido con la opinión de Roger Ebert: "Si logras que ambos bandos se molesten, algo debes estar haciendo bien".
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