domingo, mayo 1

Propiedad Intelectual

El pasado martes 26 se celebró el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, lo que me parece el pretexto perfecto para iniciar con una serie de post que por diferentes razones se han ido quedando rezagados. Quiero aclarar que no soy experto en ninguno de estos temas y que abordo el tema desde la perspectiva de un usuario promedio. Tal vez alguien con un mayor dominio de los detalles técnicos y/o legales de ambos términos pueda aportar mayor información pero por lo pronto tendrán que conformarse con mi humilde explicación asistida por la siempre confiable Wikipedia. Para empezar, ¿Qué es la Propiedad Intelectual? Traducción libre de un segmento de la ficha correspondiente a Intellectual property.
La Propiedad Intelectual se entiende como una término legal normalmente asociado a la forma o expresión de una idea o sujeto intangible. En términos generales este título legal permite al propietario de los derechos de la IP ejercer control sobre el uso de la misma. El término refleja la idea de que el sujeto de la IP es producto de la mente o el intelecto, una vez establecido lo cual el título de IP es tratado como el equivalente a propiedad tangible y puede ser usado como tal ante una corte. Las formas más comunes de propiedad intelectual incluyen patentes, copyright, marcas registradas y secretos comerciales. Las patentes y marcas registradas caen dentro de una sub-división de propiedad intelectual conocida como Propiedad Industrial.
Con lo cual podemos entender que se trata de una forma complicada de hacer referencia genérica a la mayoría de los contenidos de cualquier medio, sea música, video, textos, imágenes, etc. En los últimos años las compañías responsables por la distribución de estos contenidos ha manifestado una creciente aprehensión por la amenaza que ellos afirman representa el internet y su capacidad para transferir o compartir información, lo que ha ocasionado la creación de tecnologías dedicadas a "preservar" los Derechos Digitales, conocidas con el nombre general de Digital Rights Managers (DRM) o Administradores de Derechos Digitales.

La preocupación para las grandes corporaciones se entiende si tomamos en cuenta que son ellas quienes se benefician económicamente de la existencia de la Propiedad Intelectual. En el caso de la música suelen ser las disqueras quienes explotan económicamente el producto de sus representados. Se me ocurre como ejemplo el caso del multi-instrumentalista británico Mike Oldfield y la disquera Virgin Records. A principios de los 70's Virgin era una cadena de tiendas de discos que empezaba a incursionar en la producción de grabaciones para jóvenes artistas que buscaban una oportunidad. Oldfield tenía 18 años cuando firmó su primer contrato de grabación y no contaba con los conocimientos o la asesoría para darse cuenta de a que se comprometía. Como resultado de ello todos los derechos de uso y explotación de su obra quedaron en poder de Virgin, quien licenció los derechos del album debut de Oldfield, Tubular Bells, para ser usados en el Soundtrack del clásico de cine de terror El Exorcista aún contra la voluntad de Oldfield, quien incluso se ofreció a escribir música original para la película. A la postre el álbum se convirtió en el más vendido en todo el mundo durante la década del '70 y las ganancias bastaron para cimentar a Virgin como una de las disqueras más importantes. Oldfield tuvo que firmar una extensión de su contrato para obtener compensaciones adicionales y recuperar la propiedad de su trabajo.

En otros casos, por ejemplo en el cine, es aún peor, ya que la gran mayoría de las producciones son propiedad de los estudios y no de los directores o escritores, lo cual fácilmente hecha por tierra el argumento de "es para proteger los derechos de los creadores". Raros son los casos en que el autor de una obra fílmica puede retener la propiedad de su trabajo. Uno de estos casos es el de George Lucas, quien debe la existencia de su emporio multimedia a un caso de excepción, el cual generó mayor recelo de los estudios ante la noción de ceder derechos de propiedad a los realizadores. Cuando Lucas creó los conceptos de lo que se convertiría en Star Wars tuvo muchos problemas para convencer a algún estudio de producir la cinta de 20 millones de dólares, una fortuna para los estándares de la época. Finalmente la 20th Century Fox aceptó el proyecto y le dió el presupuesto solicitado. Lucas cobraría 750,000 dólares por escribir y dirigir la cinta, la cual sería propiedad del estudio. Un par de meses después de cerrar el trato se estrenó el trabajo anterior de Lucas, American Grafitti. El éxito tanto de crítica como de taquilla de su filme debut convenció a su agente de que era posible renegociar su trato con Fox y obtener al menos 1 millón como sueldo. Lucas decidió no pedir más dinero y en su lugar hizo una inusual petición: conservar la propiedad intelectual de su trabajo. En el estudio les pareció una idea tonta y aceptaron. ¿Cómo habrían ellos de imaginarse que estaban renunciando a una propiedad de billones de dólares?

En los próximos días trataré de abordar algunos casos de abuso por parte de las corporaciones en relación a la PI, así como otros temas relacionados, como Derechos Digitales, DRM, sistemas de intercambio de archivos, Copy Protect, BitTorrent, etc.
Se produjo un error en este gadget.