viernes, septiembre 5

Bulletproof Monk

BULLETPROOF MONK
Dirigida por Paul Hunter.
Guión de Ethan Reiff y Cyrus Voris
Cast: Chow Yun Fat, Sean William Scott, Jaime King, Victoria Smurfit.

Bulletproof Monk (El Guardián) representa el debut como director de Paul Hunter y esto es algo que pesa de manera notoria sobre la película.

La cinta cuenta la historia de un antiguo pergamino, el cual encierra el secreto de una increíble fuente de poder, y de la orden de monjes tibetanos encargados de protegerlo para evitar que caiga en las manos equivocadas. Chow Yun Fat encarna al más reciente monje en ser designado como guardián del pergamino. Apenas concluido el ritual, el cual dota al guardián de poderes sobrehumanos para cumplir con su misión, el templo donde descansa el pergamino es asaltado por un grupo de soldados nazis (la cinta empieza ambientada a principios de los años cuarenta) cuyo comandante desea apoderarse de el pergamino para sus propios fines. El monje logra evitar que se apoderen del pergamino pero se convierte en el último sobreviviente de su orden, razón por la cual se dedica a viajar por el mundo durante sesenta años, tiempo necesario para la aparición de un nuevo candidato a guardián.

Y así es como nos encontramos en el presente en una ciudad de Norteamérica (creo que en algún lugar de Canadá). A través de una serie de circunstancias inusuales el monje conoce a Kar (Sean William Scott), un joven carterista quien por alguna extraña razón parece cumplir con los primeros requisitos para ser el nuevo guardián del pergamino. A partir de ahí el filme es una sucesión de escenas presentando una relación alumno-maestro de lo más anormal.

Y es aquí donde entra mi comentario sobre la inexperiencia del director. Lamentablemente Hunter no logra nunca desarrollar a sus personajes. Chow da muestra de su vasta experiencia en cintas de acción y artes marciales y logra dar una interpretación bastante competente de el monje-maestro. Sean William Scott no parece tener mucho con que trabajar pero compensa con entusiasmo, pero Jaime King está definitivamente perdida. Su personaje, una princesa de la mafia rusa insatisfecha con su vida (lo que sea que eso signifique), carece por completo de personalidad e incluso sus intentos de suplir actuación y caracterización con actitud resultan poco efectivos. Si a eso le sumamos el hecho de que el guión es en realidad bastante simple e incluso predecible, la película puede dejar decepcionados a muchos de sus espectadores.

Sin embargo no todo está perdido. Las secuencias de pelea y las persecuciones están excelentemente realizadas. Las coreografías, aún cuando no son nuevas, son lo suficientemente claras como para permitir que las acciones sean adecuadamente apreciadas. Aquí es importante una vez más la experiencia de Chow en esta clase de escenas, ya que es muy probable que cualquier otro actor hubiera quedado corto para el papel. Los elementos de comedia de la cinta son frescos y afortunadamente no se sienten forzados. A lo largo de toda la cinta uno espera que en cualquier momento Chow se convierta en el señor Miyagi y ponga a su discípulo a realizar tareas de limpieza. Y sus planteamientos filosóficos están a la par. La química entre los protagonistas fluye durante toda la película, haciendo que el resultado final sea una disfrutable comedia de acción. La cinta no pretende nunca ser nada más profundo de lo que en realidad es y quizás el único resentimiento es el salir de la película con la sensación de que algunos cambios menores en el guión y un director con más tablas pudieron haber hecho de esta una de las mejores películas de acción de el año.
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