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jueves, enero 26

Megaupload y la lucha contra la piratería

Tal vez el tema más revolcado en internet durante la semana pasada, al menos después de las protestas contra las iniciativas de ley SOPA y PIPA, fue el cierre del popular sitio de descargas Megaupload por mandato federal de una corte de los Estados Unidos.

A todos nos gusta tener acceso rápido a material gratuito, pero encuentro ridículos algunos de los argumentos empleados en defensa del desaparecido sitio.

Es cierto que no todo el material almacenado era de procedencia ilegal y que algunos usuarios que utilizaban el servicio para almacenar material propio o distribuir contenidos legales entre conocidos, amigos y clientes se vieron afectados por el cierre, pero es un hecho que la empresa incurrió en varios delitos y las autoridades tienen todo el derecho de detener por completo sus operaciones mientras se concluye la investigación.

Lo más reciente en el tema viene en forma de una teoría de conspiración. Megaupload estaba trabajando en la creación de un sitio de descargas legales de música, mismo que llevaría por nombre Megabox, el cual funcionaría como una alternativa a tiendas virtuales como iTunes.

Aparentemente el servicio estaba prácticamente listo para iniciar operaciones, con un esquema de negocios más amigable con los músicos y creadores, y contando incluso con un sistema de compensación a quienes ofrecieran su música de manera gratuita.

Obviamente la detención de Kevin "Dotcom" Schmitz y sus colaboradores y asociados impedirá el lanzamiento del sitio a corto plazo y su futuro ahora es incierto. Si bien el tiempo del cierre y las detenciones puede parecer sospechosamente conveniente para los intereses de disqueras y servicios como el mencionado iTunes, lo cierto es que la investigación del FBI acerca de las operaciones del sitio se remonta al 2006, aunque fue hasta 2009 que un hecho en particular le dio prioridad a la investigación.

Ese año, Gilberto Sánchez, un empleado de la Fox, distribuyó a través de Megaupload una copia no terminada de la película X-Men Origins: Wolverine. Lo que llamó la atención de las autoridades fue el hecho de que no usó ningún otro servicio similar o P2P para distribuir la película. Pronto descubrieron que los administradores del sitio ofrecían recompensas económicas a aquellos usuarios responsables de compartir a través del sitio el material más popular en las búsquedas de internet.

En cuanto localizaron usuarios estadounidenses que habían recibido pagos a través de PayPal, empresa respaldada por bancos norteamericanos, trasladaron las pesquisas a la búsqueda de los archivos en territorio norteamericano. Megaupload tenía alquilados 25 millones de Gb para almacenamiento con la empresa Carpathia Hosting, ubicada en Virginia, Estados Unidos. De acuerdo con el FBI, en ellos se encontraron más de 30 películas protegidas por las leyes locales, además de pornografía infantil y videos con material de naturaleza terrorista.

En junio de 2010 las autoridades federales informaron de manera formal a Megaupload que su empresa se encontraba bajo investigación. Las disqueras y estudios de cine colaboraron todo el tiempo en la investigación, y fue Warner Brothers quien proporcionó una de las últimas piezas en la investigación. Al igual que la mayoría de servicios similares, Megaupload se deslindaba de toda responsabilidad por el material compartido por sus usuarios, y ofrecía la posibilidad de reportar la presencia de material protegido para su remoción del sitio.

El problema es que imponía además un límite a la cantidad de archivos que una empresa podía solicitar fuesen removidos de 2500 diarios. Warner solicitó que se eliminara ese límite, pues lo consideraba insuficiente dada la cantidad de archivos de su propiedad alojados en los servidores del sitio.

De entre los correos intervenidos y revisados por el FBI, resalta un intercambio entre Mathias Ortman, responsable tecnológico de la empresa, y Schmitz. Ortman sugería acceder a la petición de remover el límite, afirmando que el crecimiento sostenido del sitio les permitiría hacerlo sin ver afectados sus ingresos económicos.

Schmitz se rehusó, afirmando que nunca aceptaría la remoción sin límites e instruyó a Ortman que duplicase a 5000 los retiros permitidos. Ese acto de negligencia puso en marcha los eventos que llevaron al cierre del sitio. Hace un par de semanas el FBI volvió a revisar los servidores en Virginia, y al descubrir que la gran mayoría de los archivos hallados ahí seguían disponibles para descargar, inició el proceso que llevó a la detención de Schmitz, Ortman y dos colaboradores más, acusados por piratería en internet, vulneración de los derechos de autor, crimen organizado y lavado de dinero. El día de hoy se puso en libertad bajo fianza a los otros dos detenidos, en tanto que la situación de Ortman se decidirá mañana. El juez ha determinado que a Schmitz no se le puede permitir la fianza, pues existe un riesgo real de que intente abandonar el país.

Por lo pronto, los efectos del cierre del servicio se han empezado a notar en sitios similares. Filesonic ha suspendido todos los servicios de descarga de archivos compartidos, permitiendo a sus usuarios descargar únicamente material que ellos mismos hayan subido al sitio, y algunos otros servicios han comenzado a mostrar una mayor rapidez en la remoción de archivos reportados. De momento no se ha visto un incremento en el uso de torrents y redes P2P, pero habrá que seguir de cerca el desarrollo del caso y sus posibles secuelas.

lunes, mayo 18

Danger Mouse contra las disqueras... otra vez

Danger Mouse se hizo de fama en el 2004 tras la filtración en internet de un disco que originalmente hizo para compartir sus amigos, el Grey Album (Album Gris), en el que mezcló voces extraídas del Black Album del cantante de hip-hop Jay-Z con samplers de música tomados del disco The Beatles, comúnmente conocido como el White Album. El éxito de la grabación fue tal que Danger Mouse se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana, recibiendo toda clase de reseñas positivas por su trabajo.

El Grey Album también le abrió las puertas para convertirse en uno de los productores más buscados en la industria musical, siendo invitado por Damon Albarn a supervisar la grabación del segundo disco de Gorillaz, Demon Days, así como el album debut de su proyecto The Good, The Bad and The Queen. Su colaboración con MF Doom resultó en la creación de DANGERDOOM y su asociación con el cantante Cee-Lo dio origen a Gnarls Barkley. En el 2007 se convirtió en complice del artista de grafitti Banksy para cambiar 500 copias del disco de Paris Hilton por una versión con el arte alterado y conteniendo grabaciones de declaraciones de la joven socialité sobre un fondo instrumental.

Ahora vuelve a ser el centro de atención a causa de su colaboración con la banda electrónica de rock Sparklehorse y el cineasta David Lynch, un proyecto titulado Dark Night of the Soul, mismo que habría de lanzarse al mercado a fines de este mes. Sparklehorse y Danger Mouse crearon una serie de piezas musicales inspiradas en fotografías de David Lynch y reclutaron a un grupo de cantantes, entre quienes se cuentan Iggy Pop, Black Francis, Julian Casablancas, Suzanne Vega, Nina Persson y los Flaming Lips. Aparentemente existe una disputa legal que impedirá que el disco sea lanzado de manera comercial, pues Sparklehorse tiene contrato con la disquera EMI, misma que demandase hace unos años a Danger Mouse a causa del Grey Album. No existen más detalles acerca de la disputa entre DM y EMI o si realmente tiene que ver con aquella demanda, pero lo que es un hecho es que DM y Sparklehorse siguen ofreciendo en preventa el mencionado DNotS con una peculiaridad: se trata de un CD-R en blanco.

En la tienda virtual oficial del disco se encuentran en preventa dos versiones, la edición de lujo que contiene un libro con más de 100 fotografías, un poster y el CD-R; y la edición regular, que contiene un poster alternativo y el CD-R en blanco. La edición de lujo está limitada a 5000 copias y tiene un costo de US$50, en tanto que la versión económica cuesta US$10. Cada empaque incluye la siguiente leyenda:
"For Legal Reasons, enclosed CD-R contains no music. Use it as you will."
O lo que es lo mismo, "por cuestiones legales el CD-R incluído no contiene música. Úsenlo como gusten", lo que sin duda es una sútil pero abierta invitación a descargar el album por alguna vía no legal en sitios de compartición de archivos y utilizar el CD-R para grabarlo en casa. El disco se puede escuchar legalmente en un streaming ofrecido por NPR, pero se puede descargar por cualquiera de los medios acostumbrados para esta práctica.

Sin duda se trata de otro creativo desplante de DM protestando ante el actual estado de la industria, a la vez que se convierte en un imaginativo esfuerzo de marketing guerrilla que ha colocado nuevamente al talentoso productor en boca de todo mundo...

martes, abril 15

Necedades Discográficas

Originalmente iba a publicar esto el viernes, pero entre un molesto resfriado que me tenía operando a bajo nivel y un inusual glitch de Blogger se perdió la mayor parte del texto. Reconstruido casi de cero, aquí está, un recuento de las más recientes necedades de la industria discográfica internacional...

Empezamos con la industria norteamericana, dirigida, representada y mal manejada por la Record Industries Association of America (RIAA), principal responsable de las demandas legales contra usuarios de redes P2P y de adoptar medidas como el DRM y otros grandes hits. Desde hace unos meses la RIAA ha estado cabildeando para conseguir la aprobación de una legislación que obligaria a los proveedores de internet (Internet Service Providers, ISPs) a cobrar un cargo adicional a todos sus clientes. El cargo propuesto es de 5 dólares al mes, y sería entregado directamente a la RIAA, quien lo distribuiría entre sus asociados y los artistas representados por ello. A cambio de recibir esta cantidad como compensación previa, la RIAA dejaría de emprender acciones legales contra individuos acusados de descargar música de manera ilegal. Lo que imagino sería como tener un arreglo fuera de la corte previo al juicio... con la idea asumida de que todos los usuarios de internet estarían aceptando la culpabilidad de unos pocos y subsanando la falta por adelantado, lo cual es ridículo y hasta cierto punto estúpido.

En caso de que se llegase a aprobar semejante aberración de ley, las consecuencias serían muchas y más fuertes de lo que uno pudiera suponer, pues por principio de cuentas habría otras industrias pidiendo un acuerdo similar: la fílmica, la editorial y la de fabricantes de software, por principio, y si ello llegase a suceder, ¿quién podría permitirse pagar la tarifa resultante para tener acceso a internet? Me parece que la RIAA está tan mal que ha renunciado a la idea de tratar de hacer algo para ayudar a sus asociados a modificar su modelo de negocios para adaptarlo a la nueva realidad de mercado que representa el internet, así que han decidido sentarse a esperar que alguna autoridad intervenga para hacer que el mercado se reajuste a su modelo de negocios... patético de verdad...

Y no solo la RIAA está en ese estado de elefante blanco moribundo. Su contraparte británica, la British Phonographic Industry (BPI) está presionando para crear otra ley anti-descargas en el Reino Unido. Lo que ellos quieren es que los ISPs monitoreen las actividades en línea de sus clientes para identificar a aquellos que realizan descargas de material protegido de manera ilícita y que se establezca un sistema de "tres strikes" para penalizarlos. Al detectarse la primera falta, el usuario recibiría una advertencia de parte de su proveedor de internet, advirtiéndole sobre las posibles consecuencias de su proceder. En caso de reincidir, su servicio sería suspendido por un mes con la notificación pertinente, y en caso de incurrir en una tercera falta, su servicio sería suspendido definitivamente, circulando además un boletín para prevenir la contratación con un ISP diferente. Y luego resulta que al gobierno británico le molestan las bromas sobre Big Brother y un estado totalitario de tintes orwellianos...

Por si fuera poco, Geoff Taylor, uno de los representantes de la BPI, tuvo la ocurrencia de hacer unas simpáticas declaraciones. "Durante años los ISPs han construido su negocio sobre la música de otros. Y sin embargo, no han pagado nada a los creadores de esa música, y han hecho poco o nada para solucionar el problema de las deescargas ilegales a través de sus redes... Simplemente queremos que los ISPs notifiquen a sus usuarios cuando sus cuentas sean usadas para distribuir música de manera ilegal, y entonces, si las advertencias son ignoradas, aplicar sus propios términos de servicio respecto al abuso de las cuentas." La primera parte es la más interesante. Ahora resulta que el negocio de los proveedores de internet depende enteramente de la distribución ilegal de música, porque, claro, nadie utiliza el internet para otras cosas. Me recuerda un poco a la idea que tenía la RIAA de que Apple debía pagarles un porcentaje de cada iPod que vendía, pues de no ser por la música propiedad de sus representados, Apple no vendería tan bien su exitoso reproductor.

Tal vez lo más preocupante de esas propuestas de ley es que van a ser discutidas, porque la verdad es que ambas son tan estúpidas y carentes de sentido que lo normal sería que la RIAA y la BPI fuesen ignoradas por completo. Sin embargo, dado que ambas asociaciones contribuyen de generosa forma a las campañas de diferentes legisladores en ambos países, tienen un punto de entrada para al menos someter a discusión sus propuestas.

El caso más reciente de estupidez por parte de una disquera viene del Universal Music Group (UMG), autor de éxitos como "fijemos un único precio a todos los discos", seguido de su curiosa contraparte "No todas las canciones cuestan lo mismo y por lo tanto no deberían venderse al mismo precio", además de la antes mencionada "queremos una rebanada del pastel de Apple". Ahora resulta que pretenden que una corte dictamine que es ilegal deshacerse de discos promocionales ya sea por venta, intercambio, o incluso tirándolos a la basura. Si, tirar a la basura discos promocionales recibidos de parte de la disquera o deshacerse de ellos de cualquier otro modo podría ser considerado como un delito. El UMG está demandando a Troy Augusto, un sujeto que frecuenta tiendas de discos usados en el área de Los angeles en busca de discos promocionales para revenderlos en eBay. Según el UMG, la advertencia que aparece en la etiqueta "Solo para uso promocional" restringe cualquier acción que el recipiente del disco quisiera emprender, ya sea regalar, vender o intercambiar el disco, o incluso desecharlo o destruirlo.

En caso de que la corte decidiese darle la razón al UMG equivaldría a conferirle la propiedad eterna y permanente del disco, pues obligaría a todo aquel que recibe una copia promocional a conservarla hasta que le sea pedida de regreso. Ello contraviene previsiones legales vigentes en los EU y podría llegar a afectar otros ámbitos, desde la industria editorial y las bibliotecas, hasta la industria cinematográfica y el mercado de renta y venta de DVDs, además de poner restricciones al mercado de productos de segunda mano. La Electronic Frontier Foundation ha tomado el caso para encargarse de la defensa del Sr. Augusto. Para añadir a lo ridículo de la demanda, se sabe que el UMG no conserva registros de a quien entrega discos promocionales y no existe ningún control sobre estos. Si ellos mismos no tienen idea de como y a quien los reparten, ¿cómo carajos esperan que alguien más se encargue de llevarles el control?

En fin. No cabe duda que la industria discográfica parece estar al borde del colapso, aplastada bajo el peso de su avaricia e incompetencia. Tomando en cuenta los experimentos recientes en cuestión de distribución en línea que han realizado artistas como Radiohead, Nine Inch Nails o los Charlatans, y los tratos que otros artistas, como Madonna por ejemplo, están firmando con promotoras para reemplazar a sus disqueras, no suena tan descabellado pensar que un drástico cambio en la manera de comercializar música está a punto de darse. Sumemos a eso los recientes anuncios de cierre de oficinas en Asia y recorte de personal realizados por EMI, la cuarta compañía disquera más grande en el mundo y es evidente que la situación para la industria se asemeja cada vez más a un simple cambiar o morir. Y ya era hora.
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martes, enero 8

Descargas de discos Sony sin DRM... a su manera

Sony BMG es probablemente la compañía disquera con la peor reputación respecto a sus prácticas de mercado cuando se trata de la atención al consumidor. Aquí escribí extensamente sobre el fiasco en que derivó su idea de incluir un rootkit en el sistema de protección anti-copia de algunos de sus discos y las repercusiones del escándalo resultante.

Luego de los anuncios en meses pasados de que el resto de las grandes disqueras transnacionales tendrían para este año la mayor parte de sus catálogos disponibles en línea a través de varios outlets y completamente libres de cualquier sistema DRM, todo mundo esperaba que Sony BMG hiciera lo mismo en los primeros meses del año. Y así fue. Hace unos días empezaron a circular rumores sobre el anuncio, el cual se hizo público ayer pero los detalles de su modelo de negocio han ocasionado más reacciones de sorpresa e incredulidad que de satisfacción o interés. Y es que en verdad es de no creerse el absurdo que pondrán en marcha.

A partir del próximo 15 de enero el público en los Estados Unidos podrá descargar discos de Sony BMG desde el sitio MusicPass.com, y se espera que el servicio se expanda unas semanas más tarde a Canadá. Para poder descargar los discos, el usuario deberá acudir a una tienda (Best Buy, Target, Fred's, Coconuts, FYE, Wherehouse, Spec's y Winn-Dixie en los EU, Best Buy, CD Plus, Future Shop, Shoppers Drug Mart y Wal-Mart en Canadá), donde podrá elegir una tarjeta, la cual corresponde al album deseado y con la que se incluirán instrucciones y un código para poder descargar el disco en cuestión. El costo de cada tarjeta/album es de 13 dólares.

Repasemos un poco este innovador sistema de venta de música por internet:
  • Las descargas serán de albumes completos, no canciones sueltas.
  • El consumidor deberá acudir a una tienda para comprar una tarjeta, que viene a ser una representación virtual del disco deseado.
  • Las descargas estarán limitadas exclusivamente a los EU y Canadá.
  • Cada disco tendrá un costo de 13 dólares, aún a pesar de tratarse de archivos MP3 de una calidad auditiva inferior a la de un CD y de no ofrecer ningún tipo de empaque y/o respaldo físico más alla de la tarjeta.
La verdad no sé que pensar al respecto. Imagino que Sony BMG tiene varios compromisos que cumplir con muchas de las tiendas que distribuyen físicamente sus discos y necesita compensarles de algún modo por participar en el desplazamiento de sus consumidores al terreno digital, pero me parece que esta idea de las tarjetas es una tontería. Creo que sería el equivalente a decir que los albumes de sus artistas ya no son empacados en discos, sino en un novedoso sistema de almacenamiento digital en tarjetas de memoria, las cuales necesitan ser activadas en línea antes de poder reproducir su contenido. Excesivamente rebuscado, ¿no?

El solo hecho de hacer que el usuario tenga que acudir a una tienda a realizar una compra física echa por tierra cualquier ilusión sobre vender en línea. ¿Qué diferencia existe entre comprar la tarjeta y descargar el disco o comprar el CD y rippearlo en casa? Ante esas dos opciones yo elegiría sin duda la adquisición del CD, pues tendría un respaldo físico, un empaque con el respectivo booklet y diseño del album y la posibilidad de copiarlo a mi computadora o reproductor portátil tanto completo como seleccionando solo las canciones que yo prefiera.

Ojalá se den cuenta de lo ilógico y absurdo de este nuevo modelo de negocio, pues pueden pasar de ser una de las empresas líder en su ramo a convertirse en el hazmereir de la industria discográfica. A no ser claro, que se trate de una simple cortina de humo para poder regresar cómodamente a su sistema de ventas, tanto físico como digital, de material lleno de restricciones alegando la falta de éxito de su programa de descargas libres de DRM. Solo el tiempo lo dirá.

lunes, diciembre 31

2007: Un mal año para el DRM y la industria del entretenimiento (1a parte)

Un tema más o menos recurrente en La Hoguera durante este año fue el de los derechos digitales, propiedad intelectual y la forma en que algunas industrias tratan a su clientela como si se tratase de delincuentes. Con esto estoy abarcando a la industria discográfica -me rehuso a referirme a ellos como industria "de la música" porque la música es lo último que les interesa-, a las distribuidoras cinematográficas, a los fabricantes de software, y a uno que otro proveedor de servicios. Uno de los aspectos del tema al que dediqué más espacio fue el uso de tecnologías de DRM (Digital Rights Management - Administración de Derechos Digitales, o descritos de una manera más adecuada, Digital Restrictions Management - Administración de Restricciones Digitales).

Este tipo de tecnologías abarcan los candados anti-copia presentes en videojuegos, películas, discos de música y software, además de los seguros usados en descargas digitales para restringir el uso que el consumidor hace del producto que acaba de comprar. La efectividad de estos sistemas ha probado ser prácticamente nula, pues los "piratas" y hackers siempre hayan algún modo de anularlos y copiar ilegalmente toda clase de discos y archivos para venderlos de manera ilegal, en muchos casos haciendo copias tan fieles que incluyen los mismos candados que el original. Los únicos que realmente resultan afectados por estos sistemas son los usuarios finales, pues esta clase de candados pueden hacer toda clase de cosas para impedir un uso "inapropiado" de los productos legítimamente adquiridos. Para más detalles sobre el funcionamiento de los sistemas DRM o algunas de las restricciones que conllevan, los remito a este post del año pasado donde incluí más información al respecto.

El 2007 fue un año donde se dieron los primeros pasos importantes para eliminar los sistemas DRM o al menos cambiar la forma en que funcionan. Un estudio de mercado realizado por Jupiter Research entre diciembre del año pasado y enero del 2007 demostró que la mayoría de los ejecutivos de diferentes disqueras, tanto independientes como trasnacionales, consideran que esta clase de tecnologías no son la respuesta a la preocupación de las disqueras, pues además de ser insuficientes para evitar la piratería, resultan impopulares entre los consumidores por las restricciones y limitaciones que imponen. Una muestra más de la ineficacia de estos sistemas se dio los primeros días del año, cuando se hizo público una aplicacion llamada HDDVD Backup, la cual permite reproducir películas en formato HD-DVD en reproductores "no autorizados" para hacerlo, así como capturar su contenido en un disco duro y poder convertirlo a otros formatos o copiarlo en otros medios. Su autor pronto hizo el script correspondiente para liberar también el contenido de los discos en formato Blu-Ray.

Todavía en enero, cuando se lanzó Vista, la más reciente versión de Windows, un programador canadiense halló el modo de saltarse el DRM del mismo y publicó una descripción del procedimento el mismo día del lanzamiento oficial del sistema operativo. En febrero, Steve Jobs, CEO de Apple, se pronunció a favor de la desaparición de estos sistemas (aunque es necesario mencionar que lo hizo motivado por razones más personales y egoístas que la simple preocupación por respetar los deseos y procurar el bienestar de los consumidores) y un par de meses después anunció la aparición de descargas alternativas de canciones sin DRM en la tienda iTunes por un precio ligeramente superior al de las descargas comunes. A la fecha no se han revelado cifras oficiales sobre las ventas de esas descargas "limpias" en relación a las demás, aunque varios representantes de las disqueras han mencionado una reacción "positiva" de los consumidores.

Luego de ese incierto inicio de año para el DRM y las asociaciones detrás de él, es decir, la Record Industry Association of America (RIAA) y la Motion Picture Association of America (MPAA) junto con sus versiones internacionales, el resto del año no estuvo mucho mejor. Durante mucho tiempo ha existido la sospecha de que estudios y disqueras pululan por las diferentes redes de intercambio de archivos P2P (Limewire, Ares, eDonkey, eMule, etc.) o rastreadores de Torrents (Mininova, TorrentSpy, ThePirateBay, etc.) tratando de inundarlas con archivos falsos o incluso malware, pero no existen pruebas. O al menos no existían hasta hace unos meses, cuando un grupo de hackers logró infiltrarse en los servidores de una firma llamada MediaDefender y hacerse con varios meses de correos electrónicos y memorandums internos que demostraron lo que todo mundo sospechaba. Esto permitió bloquear el acceso a las redes por parte de los servidores de MediaDefender, anulando de manera efectiva la basura generada desde ellos. Otra táctica que MediaDefender estaba a punto de implementar era poner una trampa a usuarios que comparten material en línea a través de la creación de una red P2P especializada en video llamada MiiVi, la cual recaudaría información sobre usuarios que subían material para poder actuar legalmente en su contra. Al hacerse público el propósito y origen del sitio este fue rápidamente puesto offline.

Pero tal vez lo más sorprendente del asunto fue que la información obtenida fue suficiente para permitir que ThePirateBay levantase cargos ante la policía sueca contra las compañías Atari Nordic AB, Activision Nordic Filial Till Activision (Inglaterra) Ltd, Emi Music Sweden AB, Paramount Home Entertainment (Suecia) AB, Sony Bmg Music Entertainment (Suecia) AB, Sony Pictures Home Entertainment Nordic AB, Twentieth Century Fox Sweden AB, Ubisoft Sweden AB, Universal Music Group Sweden AB, Universal Pictures Nordic AB. Sin duda se trata del más extraño caso de patos tirándole a las escopetas, pero no hay que quedarse en la superficie del asunto. No se trata de TPB quejándose de que se usen tácticas ilegales para impedir que ellos realicen prácticas ilegales, sino de una cuestión de sabotaje industrial. La creación de MiiVi para atrapar infractores podría ser legal con unos Términos de Uso debidamente redactados, pero tratar de bloquear o tirar servidores de otra compañía de manera intencional, o intentar extraer imformación de usuarios de la misma es algo completamente diferente. De todos modos dudo que el caso tenga futuro en una corte debido a la procedencia de la evidencia.

Lugo vinieron los constantes problemas entre los propietarios de contenidos y el actual líder en distribución de los mismos de manera digital, iTunes. NBC decidió no renovar su acuerdo de distribución con la tienda de Apple luego de que ésta se rehusara a incrementar el precio de las descargas. iTunes respondió retirando de su servicio el catálogo de NBC un par de meses antes de la finalización del contrato en curso, alegando que sería una falta de respeto para sus clientes ofrecer los primeros episodios de las nuevas temporadas de series que no podrían completar al expirar el trato. Esas series hallaron un nuevo hogar digital en la tienda de descargas de Amazon pero con un inconveniente: solo funciona para usuarios de Windows. Tal vez ese dato no pesaría tanto si ahora no tuvieramos el conocimiento de una encuesta de hábitos de consumo revelada hace un par de semanas, de acuerdo con la cual los usuarios de Apple son el grupo con una mayor disposición a pagar por material obtenido en línea.

Otro ejemplo de la poca popularidad que generan las restricciones digitales se dio cuando WalMart cerró las operaciones de su servicio de descarga de películas, el cual operó menos de un año pese a contar con el apoyo de los grandes estudios hollywoodenses. El gigante de los supermercados no fue capaz de convencer a su vasta cantidad de consumidores de que descargar una película por un precio similar al de un DVD físico con las limitantes de que podía reproducirse en una sola computadora y era imposible intentar copiarla o respaldarla en cualquier medio físico, ya fuese un disco duro externo o un DVD, era una idea sensata. La escasa demanda que generó el servicio llevó a que HP decidiera suspender todo el soporte y desarrollo técnico del sistema y WalMart clausuró el servicio de manera definitiva el pasado 21 de diciembre.

Volviendo a la tienda virtual de Amazon y para finalizar este ya larguísimo texto, es precisamente Amazon el principal beneficiario de las diferencias entre las disqueras y Steve Jobs. Uno de los principales opositores a la idea de Jobs de eliminar el DRM en las descargas musicales, Edgar Bronfman Jr, CEO de Warner Music Group, anunció hace unos días que pondrán la mayor parte de su catálogo musical disponible como MP3 sin restricciones a través de Amazon. Muchos analistas consideran que eventualmente anunciará un trato similar con iTunes a fin de incluir entre sus consumidores al extenso mercado de usuarios de ignorado por AppleAmazon. En meses anteriores EMI y Universal Music habían hecho movimientos similares firmando acuerdos para distribuir parte de su catálogo como archivos sin restricciones a través de diferentes tiendas virtuales, incluyendo pero no limitándose a Amazon y iTunes. Dado que la gran mayoría de las disqueras independientes ya habían hecho lo mismo, solo falta esperar que Sony/BMG haga lo mismo y podríamos pensar en el 2008 como el año que vio morir los sistemas DRM. Sin duda se trata de un comienzo, pero no creo que la sola eliminación del DRM sea la solución a los problemas de la industria discográfica, pero eso ya será tema para otra ocasión.

jueves, noviembre 15

Música digital en México

De acuerdo con una nota de El Financiero publicada hace unas semanas, el 99.9 % de la música descargada en México es ilegal. El dato podría parecer exagerado, pero la verdad es que no me sorprendería que fuese correcto o incluso que se quedara corto a falta de más decimales. Desde siempre los medios se han encargado de perpetuar la idea de que México es un paraíso para los fabricantes de productos piratas, y puede ser que existan fundamentos para hacer semejante afirmación. Somos un país con una economía inestable y donde todo mundo está siempre buscando ahorrarse unos pesos sin importar que esto implique comprar artículos de imitación o de dudosa procedencia, así que no existe razón para pensar que es diferente en la web.

La industria musical es desde hace varios años una de las más afectadas por la piratería sin que se vea una posible solución al problema. Basta con caminar por las calles de la ciudad de México o utilizar el transporte público, ya sean microbuses y autobuses o el metro para toparse con la oferta de discos piratas de toda clase de géneros. Sin embargo, sostengo que buena parte del problema deriva del obsoleto esquema de negocios bajo el que siguen operando las compañías discográficas. En múltiples ocasiones he hablado de lo desigual de sus tratos para los artistas, quienes son en realidad los creadores y legítimos propietarios del contenido que las disqueras se encargan de comercializar, o de el esquema de precios de su material de catálogo. Y basta observar la actitud de estas compañías respecto a la distribución de música en la red para darse cuenta de que siguen sin darse cuenta de que los tiempos cambian y es hora de buscar nuevas formas de hacer negocios.

El porcentaje mencionado arriba está basado en datos proporcionados por la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas (Amprofon), según las cuales en el 2006 se descargaron en México más de 1700 millones de archivos digitales, aunque no precisa de donde extrajo el organismo esa cifra ni de que manera pueden determinar cuantos de esos archivos son canciones o archivos de audio. Organizaciones internacionales como la International Federation of Phonographic Industries (IFPI) han revelado datos que indican un crecimiento en las actividades comerciales relacionadas con la industria musical, señalando que en el 2006 las ventas de música en línea representaron el 10% del total de la música vendida alrededor del mundo, cuando en el 2005 solo el 5.5% de las ventas se había realizado a través de la red. En México el crecimiento ha sido aún mayor, pues la Amprofon señala que durante el primer trimestre de este año se vendieron más de seis millones de descargas musicales, cinco veces más que en el mismo periodo del 2006.

Entonces, ¿cual es el problema? Que a las disqueras no les ha importado involucrarse en la distribución de la música por medios digitales y que las condiciones del mercado se han encargado de ahuyentar a cualquier posible inversionista interesado en entrarle al negocio. Mientras que en 40 países miembros de la IFPI existen 498 tiendas legalmente establecidas y debidamente autorizadas para vender música en la red, en México solamente existen dos tiendas, Tarabu y Beon, y a pesar de que ambas son identificadas como opciones legales para adquirir música en la red, existen dudas sobre la legalidad con que se vende una importante parte del catálogo de Tarabu, aunque es muy poco probable que la Amprofon o alguno de sus miembros decida iniciar acciones legales en contra de Televisa, empresa propietaria de la mencionada tienda.

Independientemente de si el contenido ofrecido en ambas tiendas es completamente legal y/o autorizado, existen otras limitantes en los servicios de las dos, empezando por el hecho de que ninguna de ellas parece estar interesada en contar a los usuarios de Mac y Linux entre sus clientes. Ambas tiendas requieren descargar e instalar un reproductor multimedia que será el encargado de gestionar las descargas al equipo del usuario, y ese reproductor, en ambos casos, es únicamente compatible con el sistema operativo de Microsoft. A ese obstáculo inicial habría que agregar que las canciones descargadas tienen candados electrónicos que previenen copiarlas a cualquier otro dispositivo o reproductor, limitando su reproducción a la computadora en que fueron descargados y solo por el tiempo que dure la licencia adquirida. Es decir, se trata de canciones con fecha de caducidad.

¿Cómo puede la industria discográfica nacional pretender que la gente busque alternativas legales cuando lo único que ofrecen son obstáculos y poca variedad? Estamos en un país donde el internet se está convirtiendo poco a poco en cosa de todos los días, donde lenta pero inevitablemente el futuro va quedando a nuestro alcance. Tristemente muchas de nuestras industrias prefieren quedarse en el pasado, lloriqueando porque no entienden el presente y marginándose del futuro. Es hora de ponerse las pilas y pensar en el usuario y sus necesidades, de darse cuenta que las viejas prácticas comerciales son obsoletas e insuficientes y de que la avaricia de unos cuantos ejecutivos no puede seguir siendo el motor detrás de su maquinaria de trabajo. Todavía están a tiempo, pero el mañana no espera.

viernes, octubre 19

Radiohead: resultados y reacciones

Seguimiento del post publicado hace una semana en relación al lanzamiento del nuevo disco de Radiohead...

De acuerdo a diversas publicaciones tanto impresas como en línea, todas las cuales citan fuentes allegadas al grupo, el nuevo álbum de la banda fue descargado desde el sitio oficial 1.2 millones de veces el día de su lanzamiento, cifra a la que habría que sumar las descargas hechas desde los sitios de torrents y redes P2P, donde se podía encontrar el disco desde la mañana del mismo miércoles. Se estima que entre un 25 y un 30% de quienes lo descargaron de manera legal lo hicieron sin pagar nada por el disco, aunque también se registraron algunos casos en que el pago alcanzó el máximo permitido por el sitio (200 dólares). La gran mayoría de quienes lo descargaron lo hicieron pagando entre 5 y 10 dólares. Si adoptamos entonces la idea de que en promedio quienes pagaron por el disco aportaron 7.5 dólares, al compensar por quienes no pagaron obtendríamos una cantidad ligeramente superior a los seis dólares por descarga. 7+ millones de dólares para el primer día de un experimento de marketing no está nada mal.

Resalto lo de "experimento de marketing" porque no hay que perder de vista que Radiohead no piensa dejar atrás sus lazos con los canales tradicionales de distribución, pues desde hace un par de semanas se anunció que además de la descarga electrónica y la caja de lujo (de la cual no se están contabilizando los pedidos en la cifra antes mencionada) se esperaba tener una edición física en un CD tradicional para principios del próximo año, con lo que se pueden dar distintas interpretaciones al experimento del pasado miércoles. Radiohead lanzó un reto a la industria discográfica, y lo hizo de un modo que no pasaría desapercibido para nadie. Podría decirse que con su estrategia de lanzamiento el grupo permitió al público echarle un vistazo a uno de los posibles futuros de la industria, a la vez que mandaba un mensaje claro a los actuales ocupantes de el mando de la misma: de uno u otro modo podemos vivir sin ustedes, pero ustedes no tienen posibilidad alguna sin nosotros. No se puede soñar con una mejor posición para iniciar las negociaciones de su próximo contrato con el sello de su elección. En cuanto a la tasa de compresión de la descarga ofrecida (archivos MP3 a 160 kbps), creo que es evidencia de que no piensan dar la espalda por completo al mercado tradicional, pues al no ofrecer archivos de mejor calidad permiten que el CD siga siendo la mejor opción para obtener una calidad de audio óptima.

Sería tonto e ingenuo pensar que el éxito de la estrategia de Radiohead se pueda convertir en el principio del fin para las disqueras. Un esquema similar de distribución directa puede funcionar para muchas bandas grandes y exitosas. A los ya comentados casos de Oasis o Nine Inch Nails, podríamos considerar a grupos como U2, Coldplay, Pearl Jam, Foo Fighters, o incluso casos que podrían resultar curiosos, como Metallica, como posibles candidatos a intentar algo similar en un futuro tal vez no muy lejano. Pero a bandas nuevas que apenas comienzan a hacerse de seguidores podría no resultarles tan fácil iniciar algo similar. Claro que hay excepciones, pero los casos de éxito inmediato como The Killers o The Arctic Monkeys son la excepción y no la regla. Muchas bandas que apenas empiezan necesitan el apoyo que la infraestructura de los sellos disqueros les proporciona. Supongo que lo ideal sería una relación más equitativa entre creadores y distribuidores, que las disqueras entiendan que son parte de un todo y no el principio y fin del negocio.

Tal vez estemos ante el inicio de una revolución en cuanto a la forma en que se maneja la industria, pero pase lo que pase el cambio no se dará de la noche a la mañana. Ojalá que los sellos pequeños y medianos aprovechen la oportunidad que se les presenta de mostrar al público masivo que normalmente está fuera de su alcance que si es posible trabajar de manera ética en la industria musical, que no todas las disqueras existen con el único fin de explotar a los artistas y que el éxito comercial y financiero para músicos y ejecutivos no depende de actuar sin escrúpulos. Ojalá.

jueves, octubre 11

¿Cuanto vale un disco?

Esa es una pregunta que las disqueras se rehusan a contestar con claridad cada vez que les es planteada. En medio de sus desgastados argumentos cada vez que hablan de la piratería o del riesgo que representan para la industria la existencia de las redes P2P y los torrents, además del peligro de distribuir música en línea sin llenarla de candados electrónicos, programas intrusivos o restrictivos y/o toda clase de crippleware, ningún sello discográfico ha dado nunca una explicación satisfactoria de la forma en que se determina el precio de un nuevo lanzamiento. Peor aún, en México los discos que pertenecen al catálogo de las disqueras más importantes son ofrecidos a un precio de "ganga/oferta/oportunidad" de $99 pesos (unos 9 dólares) sin que nadie sepa exactamente que porcentaje de esa cantidad corresponde al artista o si es que en verdad llega a sus manos una parte de ese dinero.

Uno de los argumentos que esgrimen a la hora de tratar de justificar el alto precio de los discos son los costos de producción y promoción de los nuevos lanzamientos, pero eso no explica porque no pueden bajar más los precios del material de catálogo. Las grabaciones ya existen, los diseños de portadas y booklet también, y no gastan un quinto en promoción, así que fuera de las regalías correspondientes a los artistas (que según algunos músicos y cantantes veteranos, en la actualidad las regalías por material de catálogo equivalen a alrededor del 2% de los ingresos por ventas y a casi un 10% cuando se trata de material nuevo), su única inversión es el material físico para fabricar los discos. Aún considerando el porcentaje de cada venta que corresponde a las tiendas y/o distribuidores, creo que sigue siendo un negocio bastante rentable para las disqueras. No es de sorprender entonces que haya muchos grupos nuevos que prefieran seguir trabajando sin disquera y vender EPs y discos en sus tocadas.

Personalmente hace mucho que no compro discos. Considero que el formato de album tal y como lo entienden actualmente las disqueras está agotado, pues normalmente se trata de una grabación de la que se rescatan dos o tres buenas canciones y el resto es relleno para justificar la existencia del disco completo, pues pocos son los artistas que todavía piensan en el album como un todo. Necesita tratarse de un grupo o artista que realmente me guste para que yo decida ir a buscar el disco en cuestión, y aún en esos casos suelo elegir alguna edición especial que tenga algún valor agregado (un dvd, un libro, un empaque atractivo que resulte único, etc). Pero eso no quiere decir que no escuche música nueva, pues existen muchas otras formas de adquirirla, tanto legales como "alternativas". Simplemente me estoy negando a contribuir a perpetuar el actual esquema de negocios de la industria de la música.

El día de ayer fue lanzado al público el nuevo album de Radiohead, una de las bandas de rock más populares, exitosas y respetadas de la actualidad. Titulado In Rainbows, el nuevo trabajo de Radiohead puede precipitar el cambio que hace falta en la industria, pues ha sido lanzado en condiciones especiales. El contrato del grupo con su compañía disquera, EMI Capitol, se cumplió con la salida del album anterior de la banda, Hail to the Thief, y el grupo decidió no renovar su relación con la disquera. En vez de apresurarse a encontrar un nuevo sello discográfico, los miembros de Radiohead se concentraron en la creación del nuevo material y una vez terminado decidieron hacer un experimento: venderlo ellos mismos como una descarga digital sin ningún tipo de DRM, anticopia o caducidad. No se trata de una idea del todo nueva, pues ya se ha hecho con anterioridad, pero tal vez lo más interesante sea el precio, o mejor dicho, la ausencia del mismo.

Resulta ser que el grupo decidió dejar la decisión sobre lo que debería costar la descarga del album a quienes van a pagar por ella. En la casilla donde debiera estar el precio de la descarga se puede leer "It's up to you" ("tu decides"). Al momento de solicitar el link de descarga, el fan decide lo que quiere pagar por el disco. De acuerdo con reportes de diferentes blogs y sitios dedicados a la música y/o al monitoreo de tendencias en la web, la gran mayoría de los fans está pagando entre 5 y 10 dólares por la descarga, aunque casi un 30% lo está descargando "gratis" (en realidad están pagando 90 centavos de dolar, por el costo de la transacción) y las únicas quejas que se han presentado hasta ahora son 1) por lo saturado del sitio de pedido -lo que imagino es comprensible- y 2) por la calidad de la compresión de las canciones, ofrecidas en formato MP3 a 160 kbps. Esta clase de riesgo no podría ser realizada por cualquier grupo con el mismo grado de confianza que lo ha hecho Radiohead, quienes gozan de una leal base de fans incondicionales, y aún así decidieron incluir una especie de seguro "por si acaso" en su nueva estrategia de marketing: una edición especial.


En el mismo sitio es posible pre-ordenar un discbox de edición limitada, fabricado para abastecer las órdenes recibidas. Este discbox contendrá In Rainbows en CD, además de en dos discos de vinil de 12 pulgadas, y será acompañado por un cd interactivo adicional con más canciones, arte y fotografías digitales, un libro con arte para el disco y las letras de las canciones. Todo ello empacado en un libro de pasta dura con slipcase incluído, con un costo de 40 libras esterlinas (unos 80 dólares), envío incluído. Al ordenar el discbox el fan obtiene también el link de descarga del disco, para que aquellos que decidan adquirir la versión de lujo no tengan que esperar hasta diciembre, cuando empezará su entrega, para disfrutar del disco. Además el grupo no ha decidido abandonar por completo el formato tradicional de CD, pues un vocero de la banda anunció que a principios del próximo año saldrá a la venta una edición de In Rainbows en un cd normal, aunque nada se sabe aún de que sello discográfico se encargará de la distribución.

Independientemente del resultado final que Radiohead obtenga con esta estrategia, es evidente que un cambio se está gestando. Jay Kaye, líder y vocalista de Jamiroquai, expresó el año pasado, tras finiquitar su relación con Sony Music, que su próximo disco estaría disponible en línea por 5 dólares. Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, ha estado enfrentado con la industria discográfica desde hace algunos años. Cuando se enteró por una conversación con un ejecutivo de su disquera, Interscope Records, de que sus discos eran sobrepreciados de manera intencional a sabiendas de la lealtad de sus fans, Reznor empezó a hacer un llamado público para que quienes considerasen demasiado alto el precio de sus discos los descargaran de manera ilegal. A principios de año había manifestado su deseo de vender Year Zero, su más reciente disco lanzado en mayo pasado, por 4 dólares a través de canales en línea, pero no pudo hacerlo. El lunes pasado hizo un anuncio en su blog, declarando lo siguiente:
Hello everyone. I've waited a LONG time to be able to make the following announcement: as of right now Nine Inch Nails is a totally free agent, free of any recording contract with any label. I have been under recording contracts for 18 years and have watched the business radically mutate from one thing to something inherently very different and it gives me great pleasure to be able to finally have a direct relationship with the audience as I see fit and appropriate. Look for some announcements in the near future regarding 2008. Exciting times, indeed.

[Hola a todos. He esperado un LARGO tiempo para poder anunciar lo siguiente: a partir de este momento Nine Inch Nails es un agente totalmente libre, libre de cualquier contrato de grabación con cualquier sello. He trabajado bajo contratos de grabación durante 18 años y he visto a este negocio mutar de una cosa a algo inherentemente diferente, por lo que me da un enorme placer finalmente poder tener una relación directa con la audiencia del modo que me plazca o juzgue apropiado. Esperen anuncios en el futuro cercano en relación al 2008. En verdad son tiempos emocionantes.]
Oasis tampoco tiene disquera y en algunos días pondrá en su sitio un sencillo a la venta como descarga en exclusiva, ya que no estará disponible por ningún otro medio de distribución, y Madonna está a punto de cerrar un trato con Live Nation, una promotora de conciertos que se encargaría de manejar y promover sus conciertos, las ventas de tres discos y el manejo de todo su merchandise oficial y explotación de imagen por los próximos 10 años a cambio de 120 millones de dólares, con lo que dejaría atrás a su actual disquera, Warner Music, pues ésta no ha mostrado intenciones de igualar la oferta de LN. Pase lo que pase, creo que estamos a punto de ver un cambio en la forma en que se vende y compra música. Habrá que esperar para ver que forma toma el cambio, pero sin duda será para bien, pues difícilmente podemos acabar con un esquema tan malo como el que existe actualmente.

martes, octubre 3

Día contra el DRM

El día de hoy se celebra el Día Internacional contra el DRM. Aún cuando ya antes he escrito acerca de el DRM, me parece que hoy es un buen día para explicar de nuevo que son los sistemas de Administración de Derechos Digitales, o DRM, por sus siglas en inglés.

La función básica de las tecnologías DRM es dar al vendedor de algo el control sobre lo que el consumidor puede o no hacer con el producto que ha adquirido. Esto puede incluir cuando, que tan seguido, por cuanto tiempo y bajo que condiciones le da uso a "su" producto. Al referirnos al producto, éste puede ser música, videos, películas, videojuegos, programas, y toda clase de contenido digital que el dueño de los derechos considere está en riesgo de ser duplicado y re-distribuido por sus clientes.

Para ejercer este control, el fabricante incluye programas y aplicaciones dentro del contenido de discos y películas. Los sistemas DRM son caros y difíciles de mantener, así que suelen optar por el camino de las restricciones (razón por la que algunos activistas los llaman Administradores de Restricciones Digitales, conservando las siglas DRM). El principal problema con esto es que la computadora de cada usuario puede interpretar a su propietario como su "enemigo", pues las aplicaciones DRM le han instruido de ese modo.

Algunos sistemas DRM son tan intrusivos que pueden restringir el uso de aplicaciones y contenidos adquiridos legalmente si sus especificaciones no coinciden con los parametros aceptados por el sistema. Por ejemplo, uno podría perder la posibilidad de ver películas caseras o películas y videojuegos comprados en otra parte del mundo, o en algunos casos, no poder migrar archivos y contenidos de una computadora vieja a un equipo nuevo.

Los sistemas DRM crean zonas restringidas dentro de tu computadora. La seguridad de tu equipo puede verse comprometida para beneficio del DRM con riesgos potenciales desconocidos para la integridad de tu sistema, tal como sucedió hace varios meses con el fiasco de Sony Music y su sistema DRM, MediaMax.

Una costumbre entre las compañías que promueven el uso de tecnologías DRM es hablar de "proteger los derechos de los creadores y autores" cuando en realidad sólo están protegiendo sus intereses. Prueba de ello es la creación de una asociación de músicos canadienses que busca evitar que las disqueras incluyan tecnologías DRM en sus discos y el creciente número de artistas que se han manifestado en contra de estos sistemas. Una de las asociaciones en contra del uso del DRM ha preparado una petición a Bono, líder y cantante del grupo irlandés de rock U2 para que apoye abiertamente el rechazo a esta tecnología. Pueden firmarla aquí.

Seguramente el DRM seguirá siendo tema de discusión por algún tiempo. Pueden hallar más información en los siguientes sitios (todos en inglés):

DRM Info. Sitio con información y artículos para entender que es el DRM y porque debiera preocupar a los usuarios.
Defective by Design. Coordinadores de las actividades del Día anti-DRM y repositorio de información y sugerencias para usuarios interesados.


martes, septiembre 26

Spiral Frog

En diciembre abrirá el sitio SpiralFrog, el cual no es precisamente una tienda de música en línea porque las descargas serán gratuitas. La noticia apareció hace algunas semanas, pero no había escrito al respecto porque en un principio sólo ofrecerá sus servicios en Estados Unidos y Canadá y porque quería ver cual era la propuesta real del sitio antes de emitir una opinión al respecto. Del sitio oficial:
SpiralFrog es un nuevo destino musical en línea, ofreciendo descargas legales mantenidas gracias a publicidad de contenido de audio y video licenciado de los catálogos de las disqueras más importantes del mundo así como de sellos independientes.

SpiralFrog será un entorno seguro donde los amantes de la música podrán satisfacer su inagotable sed y pasión por la música, entretenimiento e información. Nuestro sitio será tan multifacético, inteligente y actual como la audiencia que esperamos atraer. Una audiencia que creemos es el motor detrás de la forma de crear, descubrir y consumir música en la actualidad.

Con sede en la ciudad de Nueva York, el sitio web de SpiralFrog debutará en diciembre del 2006.
Un sitio web que ofrece descargas gratuitas de material de algunas de las disqueras más importantes. Suena bien, ¿cierto? Y tal vez ese sea el problema, pues suena demasiado bueno para ser cierto. Resulta que SpiralFrog es propiedad del Universal Music Group, una de las disqueras más empecinadas en combatir el intercambio de archivos de contenido en la red.

Poco a poco se han ido revelando detalles del funcionamiento del sitio. Lo que en un principio parecía una página con publicidad pagada para cubrir los gastos de operación ha resultado ser algo mucho más complicado. Algunas de las disqueras más grandes del mundo ya han firmado millonarios acuerdos comerciales con SF para poner disponibles sus catálogos en el nuevo sitio. También se ha anunciado una interoperabilidad entre el sitio y la aplicación de Microsoft, Windows Media Player, y la existencia de una tecnología DRM (de que ya hemos hablado antes aquí y aquí. En Wikipedia, en inglés, y en español) en los archivos descargados.

Antes de cada descarga el usuario tendrá que dejar correr publicidad durante noventa segundos. O sea que, si quieren armar una compilación de doce o quince canciones, tendrán que soportar el equivalente a unos 20 minutos de comerciales. Tal vez 20 minutos de publicidad no sean un precio tan alto para una hora de música, pero supongamos que quieren quemar esa compilación en un cd para usar en su reproductor portátil o en su coche. No es posible. Los archivos cuentan con una protección que permitirá al usuario la transferencia, una sola vez a un solo dispositivo externo. Particularmente conveniente que el sitio sea lanzado en diciembre, cuando Microsoft tiene programado el lanzamiento de Zune, su respuesta de reproductor multimedia/tienda en linea al combo iPod/iTunes de Apple.

Independientemente de que haya una conexión, o de si hay una conspiración -o compló, si ustedes prefieren- en contra de Apple (comentario que he encontrado en muchas partes, aparentemente basado en el hecho de que el Universal Music Group es propiedad de Vivendi, la más grande empresa de tecnología y multimedia en Francia, país que pretendía obligar legalmente a Apple a abrir o retirar los candados DRM con que operan iTunes/iPod), me parece que vale la pena dar seguimiento a la postura que vayan tomando los administradores (que no son los creadores) de la producción cultural y de entretenimiento en relación a este sitio.

lunes, diciembre 12

Sandwich Musical

Algo ligero para sacudirnos de los obituarios.

La cadena de tiendas Tesco acaba de lanzar un nuevo producto al mercado: un sandwich musical. Bueno, casi. La música está contenida en el envoltorio del sandwich utilizando el mismo sistema que las tarjetas de felicitación musicales.

Por lo pronto sólo hay una presentación que es navideña. Se trata de un sandwich de pavo con salsa de arándanos con relleno de cerdo y arámbanos, y la música es un popurrí de melodías navideñas incluyendo Jingle Bells, Santa Claus is Coming to Town y We Wish You a Merry Christmas.

La empresa es tan optimista que ya está considerando negociar con compañías disqueras para utilizar el sandwich como un vehículo de promoción para nuevos sencillos.

Ahora, si sólo los ejecutivos de las disqueras fueran más abiertos a la innovación y al marketing creativo...

sábado, noviembre 26

Sony: Un recuento de los daños

Después del escándalo generado cuando se hizo público el contenido del DRM de Sony las reacciones no tardaron en darse. Lo que sigue es un recuento no cronológico de algunos de los sucesos más relevantes en relación al tema. La información aquí comprendida proviene de un listado en tres partes(I, II, III) de Cory Doctorow en BoingBoing, complementado con información de Good Morning Silicon Valley, la Electronic Frontier Foundation y otros sitios de noticias, incluyendo Google News, Wired y Sploid.
  • Amazon decidió retirar de su catálogo todos los CDs de Sony/BMG hasta nuevo aviso y en espera de que Sony retire todo el malware de sus productos. Dan Goodin publica un llamado a boycottear a Sony en la versión electrónica de Wired.
  • Sony hizo pública una lista de los 52 títulos infectados, aún cuando días antes habían dicho que eran menos de 25. Los fans de Ricky Martin pueden estar tranquilos, pues aún cuando el empaque del CD afirma que el disco está protegido por el XCP, el software no está en el disco. Una muestra más de que la justicia no existe en este caso.
  • Sony informó de su decisión de retirar del mercado todos los discos conteniendo el XCP y ofreció cambiar los discos a los clientes afectados por versiones sin XCP, y adicionalmente ofreció incluir una copia del disco en formato mp3. No hubo detalles sobre si los CDs de reposición incluirán algún otro mecanismo de DRM.
  • Se reveló que existe la posibilidad de que Sony haya incurrido en infringimiento de derechos, dado que parte del código contenido en el XCP fue copiado de un programa liberado bajo una licencia de libre re-uso. Excelente manera de proteger su propiedad, robando el trabajo de alguien más.
  • MediaMax, el otro sistema de DRM de Sony es revisado por analistas y se concluye que se trata de spyware, ya que el programa recopila información del usuario y la envía a través de Internet. Voceros de Sony habían negado que cualquiera de sus programas de DRM enviara información sobre los usuarios. Al ser confrontados con su mentira, desecharon la idea como algo sin importancia ya que ellos no revisan la información que reciben del programa, así que no hay problema.
  • Joystiq publica una nota informando que Sony registró una patente para incluir un seguro en los videojuegos, el cual ataría cada juego a una sola consola, presumiblemente para su implementación en el PS3. Esto acabaría con el mercado de renta de los videojuegos, además de imposibilitar la venta del juego usado al consumidor. No más juegos prestados, rentados o intercambiados, y si algo le llegase a pasar a una consola (robo o daño irreparable) todos los juegos asociados a la misma serían totalmente inservibles. En medio de su pesadilla de Relaciones Públicas, Sony acepta la existencia de la tecnología y la patente, pero asegura que no tiene intención de usarla - todavía.
  • Ejecutivos de Sony parecen empezar una competencia para ver quien hace las declaraciones más tontas y/o inadecuadas. Thomas Hesse, presidente de Negocios Globales Digitales de Sony BMG, declara en una entrevista, "La mayoría de la gente, creo, ni siquiera sabe lo que es un rootkit, así que ¿por qué tendrían que preocuparse al respecto?".
  • Diversos analistas descubren que el programa de desinstalación proporcionado por Sony crea un boquete de seguridad en las máquinas que lo usan. Algunos días después, Ed Felten y Alex Halderman, de Freedom to Tinker, reportan que el desinstalador de MediaMax es aún peor, ya que deja abierta la posibilidad a que un tercero se haga con el control del equipo. Ofrecen en su sitio un programa para bloquear dicha aplicación.
  • Dan Kaminski presenta un estudio en el que muestra que más de 500 000 redes han sido infectadas por el malware de Sony, incluyendo redes militares y gubernamentales.
  • A raíz de esa revelación, muchas compañías, instituciones educativas y agencias de gobierno en EEUU y Canadá prohíben el uso de CDs de Sony en sus computadoras. Algunas organizaciones amplían la prohibición a cualquier CD de música, argumentando que otras disqueras pueden tener sistemas similares aún sin descubrir.
  • Aparece SonySuit.com, un sitio dedicado a dar seguimiento a las demandas en contra de Sony, el cual además provee de asesoría a aquellos usuarios que deseen demandar a Sony en las cortes de su localidad. También aparece un blog para promocionar un boicott en contra de Sony.
California y Texas demandaron a Sony por infringimientos de sus leyes contra el mal uso del software, otra demanda en Nueva York se está haciendo a nombre de todos los ciudadanos de los EEUU y la EFF ha preparado otra más. Internacionalmente, sólo en Italia se ha iniciado una investigación criminal que se espera desembocará en acciones legales en contra de quen resulte responsable dentro de Sony BMG y/o First 4 Internet.

Espero que este largo texto sirva para difundir esta información, ya que en español prácticamente no se le ha dado ningún seguimiento.

jueves, septiembre 29

Las Disqueras y su Creciente Avaricia

Volviendo una vez más al tema de la piratería y los precios de la música, la semana tuvimos una muestra más de la disposición de las disqueras a acabar con su propia industria.

El martes pasado, durante la inaguración de la Apple Expo en Paris, Steve Jobs, CEO de Apple Computers, declaró que algunas casas disqueras lo estaban presionando para subir el precio de las canciones en iTunes, la tienda virtual de música propiedad de Apple.

El precio actual de cada canción en iTunes es de 99 centavos de dolar, de los cuales 70 son para las disqueras propietarias de las canciones. Jobs criticó la postura de las disqueras afirmando que un incremento en el precio de las canciones podría provocar que el público volviese a recurrir a las descargas ilegales o a la piratería como una alternativa. Señaló que al vender las canciones a través de iTunes las disqueras podían prescindir de los gastos de promoción, empaque y traslados involucrados en la venta de discos.

La mayoría de los analistas coinciden en que iTunes representa para el consumidor promedio una mejor opción que las tiendas de discos dado que ofrece la posibilidad de comprar sólo una o dos canciones en lugar del album completo por una pequeña fracción del precio de este último.

Un par de días después se dió la reacción de la industria, de boca de Edgar Bronfman Jr., CEO de Warner Music. Bronfman criticó la postura de Jobs argumentando que no todas las canciones son creadas igual y por tanto no deberían tener el mismo precio. Demanda que exista un precio variable para las canciones, afirmando que no tiene intención de desaparecer el precio de 99 centavos, pero que sería mejor que los sencillos más populares tuviesen un costo mayor.

Pero Bronfman fue aún más lejos al afirmar que Apple ve a la industria discográfica simplemente como una forma de promocionar a su tienda virtual y generar mercado para el iPod. Por lo mismo, considera que Apple debiera compartir con las disqueras un porcentaje de las ventas de su popular línea de reproductores. Y, curiosamente, en medio de todos sus alegatos y declaraciones sobre el poco dinero que se mueve en su dirección, Bronfman no menciona una sola vez a los autores o intérpretes de las canciones, cuyos derechos se supone debiera defender.

Resulta paradójico escuchar a Bronfman decir que lo ideal es tener un precio variable cuando hace varios años, cuando estaba al frente de Universal Music, fue uno de los responsables de instaurar la política de Minimo Precio Anunciado (MAP, por sus siglas en inglés), la cual imponía sanciones a cualquier detallista o distribuidor que pretendiera anunciar un disco con algún descuento o precio promocional, creando así un precio fijo para su producto. El esquema de MAP fue retirado luego de que la Comisión Federal de Competencia de los EEUU la declarase ilegal.

Otra joya del pasado de Bronfman data de hace unos diez años, pues cuando su padre lo dejó a cargo de Universal había declarado que no estaba de acuerdo con los precios de los boletos de cine. Según él carecía de toda lógica que costase lo mismo una entrada para ver una película independiente con un costo de 2 millones de dólares o menos, que un blockbuster de 200 millones de dólares. Obviamente no recibió apoyo ni siquiera de los otros estudios de producción cinematográfica.

Esto me lleva a retomar un par de ideas propias. Creo que es necesario que las disqueras analicen cual será su papel en el futuro como responsables de comercializar la música de sus represantados, empezando por la validez del formato de album como su presentación preferente. Tal vez sea hora de echar un vistazo atrás a como se manejaba la industria a mediados del siglo XX. Los artistas producían sencillos que eran promocionados en radio y vendidos en discos conteniendo la canción en cuestión más un tema adicional como lado B. Una vez que un cantante o grupo acumulaba suficientes sencillos, estos eran recopilados en un album, que contenía todos los sencillos más sus lados B.

Por otro lado, la noción de una relación entre el costo de una película y el precio de los boletos me parece simplemente estúpida. Recuerdo que un primo expresó en alguna ocasión una idea similar, argumentando que no le parecía justo que una película independiente o con un elenco desconocido pudiera llegar a recaudar más dinero en taquilla que una superproducción hollywoodense con un elenco plagado de estrellas. Tal vez ni él ni Bronfman habían pensado en la posibilidad de tener precios diferentes en taquilla a cambio de una exhibición en un número equitativo de salas. Tal vez sería divertido realizar el experimento para ver si la gente preferiría ver una producción de Jerry Bruckheimer dirigida por Michael Bay y protagonizada por un par de estrellas establecidas y pagando $100 pesos por el boleto, o ver alguna película independiente de algún director respetado pero mayormente desconocido con actores buenos pero no famosos y pagando sólo $20 pesos por una entrada, con ambas exhibiendose en el mismo número de salas. No creo que los estudios lo encontraran tan divertido después de todo.

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