martes, septiembre 17

McDonald's recicla idea en nuevo comercial deportivo

Tal vez muchos de los lectores de este blog no tengan edad suficiente para recordarlo, pero en 1993, durante la transmisión televisiva del Super Bowl XXXVII, McDonald's estrenó uno de sus comerciales más exitosos. Se trataba de un anuncio protagonizado por dos leyendas de la NBA, Michael Jordan y Larry Bird, quienes se enfrascaban en una improbable competencia de tiros por el derecho a comerse una Big Mac mientras el otro sólo lo observa. Si nunca lo han visto, aquí lo tienen.


El comercial resultó tan exitoso, que más adelante se produjo una secuela, añadiendo a Charles Barkley al elenco y llevando la competencia al último extremo. Éste ya no resultó tan exitoso, obteniendo sólo la popularidad derivada del éxito del original y del carisma de sus protagonistas.


Ahora, 20 años después, McDonald's ha decidido reciclar la idea del original, pero en vez de ppresentar el anuncio durante el Super Bowl, esta nueva versión presenta a un par de protagonistas del más reciente Super Bowl, los quarterbacks de los Cuervos de Baltimore y los 49ers de San Francisco, Joe Flacco y Colin Kaepernick, el cual se estrenó este lunes y a continuación se los compartimos.


La idea no es mala, pero hay un par de cosas que encuentro un tanto molestas. La primera de ellas es el hecho de que se quede en continuación. La segunda parte será estrenada hasta el próximo 6 de octubre, y no estoy convencido de que el comercial sea tan bueno como para generar expectativas por casi tres semanas antes de que se revele el desenlace. Por otra parte, y quizás pensando precisamente en esa situación, se produjeron una serie de siete teasers para la secuela, los cuales pueden ver a continuación.


¿Qué les parece? ¿A ustedes les genera suficiente interés como para estar al pendiente durante veinte días en espera de la resolución? Si me preguntan, personalmente creo que los hermanos Harbaugh hicieron equipo y serán revelados como los villanos de la historia, lo cual es un tanto predecible. Tal vez la única forma de salvar la historia sería si hay una aparición sorpresa de Larry Bird y Michael Jordan.
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