miércoles, diciembre 19

Lo que quiero para Navidad

A menos de una semana de que sea Navidad me parece que debiéramos tener un poco más de contenido temático al respecto. Dado que las implicaciones religiosas y comerciales de esta festividad tienen poco o nada que ver con la forma de pensar de un servidor, la tarea de encontrar que poner aquí es un tanto más complicada, pero ayer me encontré en el blog Cynical-C con un texto obra del orador y librepensador norteamericano Robert G. Ingersoll (1833-1899) titulado What I Want for Christmas (Lo Que Quiero para Navidad) y me gustó tanto que me tomé la libertad de traducirlo. Pueden leer el original en inglés en la entrada correspondiente del mencionado blog.
Si tuviera el poder para producir exactamente lo que quiero para esta próxima navidad, haría que todos los reyes y emperadores renunciaran y permitieran a la gente gobernarse a si misma.

Haría que todos los nobles desecharan sus títulos y regresasen sus tierras al pueblo. Haría que el Papa tirase su tiara, se quitase sus sagradas vestimentas y admitiera que no actua en nombre de Dios -no es infalible- sino que es un italiano ordinario. Haría que todos los cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes y clérigos admitieran que no saben nada de teología, nada sobre el cielo o el infierno, nada sobre el destino de la especie humana, nada sobre demonios o fantasmas, dioses o ángeles. Haría que le dijeran a sus "rebaños" que tienen que pensar por si mismos, que tienen que ser hombres y mujeres de verdad, y mandarlos a hacer todo lo que esté en su poder para incrementar la suma de la felicidad humana.

Haría que todos los profesores en los colegios, todos los maestros en escuelas de cualquier clase, incluyendo las seculares, prometieran enseñar solo aquello que saben, sin tratar de pasar suposiciones como verdades comprobadas. Me gustaría ver a todos los políticos convertidos en estadistas, hombres que desean hacer a su país grande y libre, hombres más preocupados por el bien común que por la ganancia personal, hombres que anhelan ser útiles. Me gustaría ver a todos los editores de periódicos y revistas comprometerse a publicar la verdad y nada más que la verdad, a evitar toda clase de calumnia y tergiversación y a dejar en paz los asuntos personales de la gente.

Me gustaría ver abolidas tanto la ebriedad como la prohibición. Me gustaría que los castigos corporales desaparecieran de cada casa, cada escuela, cada asilo, reformatorio o prisión. La crueldad endurece y degrada, la amabilidad reforma y ennoblece. Me gustaría ver a los funcionarios unirse y crear un fondo para el beneficio público. Me gustaría ver una justa división de ganancias entre capital y trabajo, a modo de que el trabajador pudiese ahorrar lo suficiente para poner un poco de junio en el diciembre de su vida.

Me gustaría ver establecida una corte internacional en la que se resolviesen las disputas entre naciones, permitiendo que los ejércitos fueran desbandados y las armadas abandonadas para oxidarse y pudrirse en perfecta paz. Me gustaría ver libre al mundo entero - libre de injusticias - libre de supersticiones.

Eso sería suficiente para está próxima Navidad. La siguiente Navidad, tal vez desee más.


Robert Green Ingersoll
What I Want For Christmas
(1897)

Nada mal y bastante actual para tratarse de un texto de 110 años de antigüedad, ¿no les parece?
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