viernes, marzo 2

30 de Febrero

No, no leyeron mal, el título de este post dice 30 de Febrero, fecha que existiría (y sería hoy) si nuestro calendario hubiese sido diseñado de una manera menos... caprichosa. Como efecto colateral de mi búsqueda de curiosidades calendáricas relativas al 24 de febrero descubrí que a lo largo de la historia si ha habido 30 días en febrero, al menos en tres ocasiones.

Hasta el siglo XVII el Reino de Suecia seguía utilizando el Calendario Juliano, pero en 1700 empezó una iniciativa para adoptar el Calendario Gregoriano. La idea era omitir los días adicionales de los años bisiestos durante los siguientes 40 años. Sin embargo, en 1704 y 1708 Suecia si tuvo años bisiestos, lo que colocó al calendario sueco un día por delante del calendario Juliano pero diez días detrás del Gregoriano. En 1712 se reinstauró el calendario Juliano al agregar dos días al año bisiesto, ocasionando que ese año hubiese un 30 de febrero (como pueden constatar dando click en la imagen de la izquierda), fecha que coincidió con el 29 de febrero Juliano y con el 11 de marzo Gregoriano. Los suecos finalmente adoptaron el calendario Gregoriano en 1753.

Más recientemente, en 1929, la Unión Soviética creó un Calendario de la Revolución, en el cual todos los meses de trabajo tenían 30 días divididos en semanas de 5 días, de los que un día de descanso era alternado entre la quinta parte de los trabajadores. Para completar el año los restantes 5 o 6 días eran considerados como fiestas o días de descanso "sin mes". Estos días feriados eran:
  • El Día de Lenin, celebrado entre el 30 de enero y el 1° de febrero;
  • los Días del Trabajo, dos días entre el 30 de abril y el 1° de mayo;
  • los Días de la Industria, dos días entre el 7 y el 8 de noviembre; y
  • en años bisiestos, un día después del 30 de febrero.

La idea nunca fue del todo popular y no resultó tan práctica como se había planeado, así que en 1931 se abandonó el calendario revolucionario y se regresó a la duración tradicional de los meses del calendario gregoriano, mismo que nunca se abandonó por completo, pues las portadas del diario oficial del Partido Comunista, Pravda, siguieron con la numeración gregoriana durante ese periodo. Sin embargo, se creó una semana de seis días, cinco de trabajo y uno de descanso, lo que en la práctica eliminaba el domingo, que es el tradicional día de descanso cristiano.

La idea tampoco prosperó, así que en 1940 la Unión Soviética retomó la tradicional semana de 7 días.

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