jueves, octubre 12

Copyright al extremo

En el blog de Jason Kottke encontré un enlace relacionado a una posible nueva aplicación del copyright que me parece tan extrema que bien podría caer en el ridículo. O al menos eso es lo primero que pienso al enterarme que hay quienes están proponiendo aplicar copyright a las recetas de cocina.

¿No es esto ir demasiado lejos?

Entiendo que la discusión se dio debido a una creciente ola de... eh, "plagio" de recetas por parte de algunos chefs, incluyendo no solo la preparación de los platillos sino también la presentación de los mismos. Pero lo que proponen algunos de los involucrados me parece que se sale de toda proporción. Traduzco una cita de Pete Wells, un columnista de la revista Food & Wine, donde comenta algunas sugerencias hechas por Steven Shaw, co-propietario de un restaurante y abogado retirado, la que pueden leer también en inglés, si así lo prefieren:


Shaw me dijo que esperaba convocar a un encuentro de las gentes más brillantes en el mundo de los alimentos para crear un modelo funcional de copyright alimenticio. Primero, él propondría cambiar el código del copyright, posiblemente para hacer que la cocina se convierta en una subdivisión de la categoría ya existente para la escultura, o para reconocer a las recetas como una forma de expresión literaria. Para hacer efectivo el ejercicio del copyright, Shaw se inclina hacia la creación de un sistema similar al ASCAP, una asociación que se encarga de recolectar las regalías de compositores por la interpretación pública de sus canciones - en la radio, en clubes nocturnos, etc... Shaw está de acuerdo en que la ley tendría que poner en el dominio público un gran número de platillos. Como las obras de Shakespeare, clásicos como la sopa de cebolla francesa serían propiedad de todos. Pero si algún chef inventa una nueva sopa, podría registrarla y exigir el pago de una licencia a quienquiera que desease servirla. Shaw piensa que esto estimularía la creatividad; si se puede hacer dinero con nuevas clases de sopa, entonces habrá más chefs haciendo sopa. Incluso podría darse una división en el mercado laboral entre quienes idean y quienes hacen.
¿Registrar las recetas nuevas? ¿Y que las hace nuevas? Si sigo la receta de una sopa de calabaza, pero en vez de calabazas uso zanahorias, ¿la podría registrar como una "nueva" receta? ¿Es momento de buscar las viejas recetas de la abuela y llevarlas a registrar?

No lo creo.

Es cierto que la cocina puede ser un arte y conlleva todo un trabajo creativo y artesanal, pero también es cierto que es completamente derivativa. No se pueden hacer galletas o pastel que sean completamente diferentes a cualquier otra clase de galletas o pastel. Al menos no hasta que podamos sustituir harina, azúcar, levadura y grasa o hallemos una manera de prepararlas que no involucre un horno. Y aún así seguirían siendo galletas o pastel, ¿cierto? Y lo mismo aplicaría a la preparación de casi cualquier platillo.

Pensar que la existencia de un copyright puede fomentar la creatividad me parece una tontería, y respecto a la forma en que funciona la ASCAP, bueno, eso es un extenso tema que mejor dejo para otra ocasión. Simplemente me parece tonta la idea. Si la preocupación de algunos chefs está en la posibilidad de que alguien más imite forma de llamar a un platillo, o de servirlo o presentarlo, supongo que habría que considerar la posibilidad de recurrir al registro de marca, a fin de proteger el conjunto de características como pudieran ser el nombre y apariencia del mismo, o algo por el estilo. Pero no al copyright. Está demostrado que el esquema bajo el cual se rigen las leyes de copyright es ineficiente y pocas veces sirve para lo que se supone fue creado, para proteger a los creativos y a su trabajo.

Siempre he tenido la idea de que la gente que se dedica a la cocina es de naturaleza generosa, y no hay nada que disfruten más que saber que otras gentes disfrutan comiendo sus creaciones, así que no veo como pudiera ser ese el caso si deciden aplicar copyright a lo que preparan. Ojalá y se busquen alternativas y no se siga adelante con esta iniciativa, pues si llegase a concretarse, los únicos beneficiados serían los abogados a cargo de administrar y regular el uso de las licencias.
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