lunes, julio 31

Ciudad secuestrada

A casi un mes de las elecciones seguimos en suspenso. El ex-candidato de la "izquierda", Andrés Manuel López Obrador parece dispuesto a darle la razón a sus detractores. Todas y cada una de sus acciones parecen encaminadas a exacerbar los ánjimos de sus seguidores y ahondar aún más la división entre diferentes sectores de la sociedad. Y aclaro, no soy panista ni simpatizo con Felipe Calderón ni la corriente ideológica que representa. No me termina de convencer la idea de que él vaya a ser el próximo presidente de México, pero la alternativa me parece cada vez menos conveniente.

Yo nunca simpaticé con el Sr. López. Su propuesta económica siempre me pareció irrealizable, pero más allá de ello me fue imposible simpatizar con su persona por sus desplantes y actitudes. Considero que hay demasiada hipocresía en muchas de sus posturas y un cierto dejo de soberbia y autoritarismo que no me inspiran la más mínima confianza. Lo escucho decir "no hay porque temer a la transparencia" y me pregunto por qué entonces decidió blindar la información sobre el gasto público de la Ciudad de México, particularmente en lo relacionado a los segundos pisos y distribuidores viales, por diez años.

Habla de respetar la ley, pero lo hace de manera discrecional y sólo cuando le conviene. El domingo mandó un mensaje que ya no estoy seguro si fue a sus adversarios o a la ciudadanía en general. "Se van a amolar", dijo. Después hizo un llamado al plantón permanente que tiene sumida en el caos.

El bloqueo afecta a miles de personas, pero las autoridades capitalinas parecen haber olvidado que su trabajo es servir a los ciudadanos y no a los intereses de particulares y mucho menos partidistas. El Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas (quien ocupa el cargo por designación de la Asamblea Legislativa y no por haber sido elegido), declaró que no se hará uso de la fuerza pública para desalojar a los manifestantes, "porque están ejerciendo su derecho a manifestarse libremente". Así que imagino que esa libertad de expresión debe ser mucho más importante que la libertad de libre tránsito de los demás.

Tal vez a estos funcionarios, al igual que al ex-candidato del PRD, ya se les olvidó que cuando el Sr. López asumió el gobierno de la capital, en diciembre del 2000, una de sus primeras acciones fue la aprobación de algunos bandos. El Bando 13, en particular, tenía como objetivo reglamentar las marchas y manifestaciones realizadas en la ciudad. En su inciso g dice: "No permitiremos el bloqueo de avenidas o vialidades primarias que desquicien el tráfico, eleven la contaminación y afecten el libre tránsito de terceros”. Una muestra más de que cuando dicen por el bien de todos no incluyen a quienes no piensan como ellos.

López Obrador ha asumido de lleno su papel de caudillo, de líder de un movimiento. Su causa dice él, "no es por cargos", aunque sus acciones digan otra cosa. Se ha autoproclamado como defensor de la ciudadanía, pero yo me pregunto, y a los ciudadanos ¿quién nos puede defender de nuestro defensor?

Nota: Este texto ha sido editado a fin de reponer una parte del texto original, la cual desapareció de manera inexplicable. El texto en su forma actual puede diferir del original en letra, pero no en espiritu. Si algún lector tuviera por casualidad una copia del texto tal y como se publicó (el cual incluía una caricatura de Nerilicón) agradecería me la enviaran para reponer la totalidad del texto perdido.
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