jueves, noviembre 17

Necedades Ejemplares: Guido Bartoloni

Hace algunos meses escribí sobre Norton I, el Primer Emperador de los Estados Unidos, y su decreto para ordenar la construcción de un puente que uniese a San Francisco y Oakland. Esta vez quiero mencionar a otro soñador relacionado con otro puente.

Guido Bartoloni nació en Anchetta, Italia, un pueblo situado a unos cuantos kilómetros de Florencia sobre la rivera del Río Arno. Su padre era el dueño de una barcaza que transportaba pasaje entre Anchetta y Vallina, el pueblo situado al otro lado del río. A la muerte de su padre Guido heredó la barca y el trabajo de su padre, pero no se sentía a gusto con su nueva ocupación. Guido tenía el sueño de poder construir un puente que comunicara ambos pueblos para así poder olvidarse del trabajo de barquero.


Después de la Segunda Guerra Mundial, Guido consideró que ya era tiempo. Visitó Florencia para consultar con un ingeniero, quien tras hacer algunos bocetos y planos, además de unos rápidos cálculos, estimó el costo del puente en unos 10 millones de liras. Guido, cuyos ahorros eran sólo 500,000 liras, decidió que el único modo de que el puente fuera construido sería haciéndolo él mismo.

Tras buscar en los tiraderos de chatarra y material de desecho sobrante de la guerra, Guido puso manos a la obra y durante meses se dedicó a trabajar en la construcción del puente. Conforme el trabajo en el puente fue absorbiendo su tiempo, su esposa tuvo que hacerse cargo del transporte de pasajeros entre las dos orillas del río, hasta que se hartó de oír a la gente burlarse de Guido mientras este se columpiaba entre los postes tendiendo cable. Cuando su esposa abandonó la barca, Guido ya tenía casi completó el armazón del puente, así que no quiso abandonar su trabajo. Montó un sistema de poleas que le permitía remolcar la barca entre una y otra orilla sin tener que bajar del puente. Una vez completado el armazón y requiriendo llenar el piso del puente, Guido se enfrentó al alto precio de la madera. Habiendo agotado ya todos sus ahorros, además de haber vendido varias de sus pertenencias, decidió firmar pagarés usando su casa como garantía.

Finalmente terminó el puente y este fue inagurado en el Verano de 1947. Guido cobraba por el peaje en el puente y en poco tiempo pudo saldar todas sus deudas y retirarse a vivir tranquilamente con su esposa. En señal de agradecimiento, los habitantes de los dos pueblos mandaron colocar en la fachada de la casa de los Bartoloni una placa en la cual se hace reconocimiento a su ingenio, inventiva y sentido de deber cívico.

Un recuento de la historia de Guido fue publicado en la edición de Noviembre de 1952 en la revista Reader's Digest, bajo el título de The Bridge that Guido Bartoloni Built (El Puente que construyó Guido Bartoloni), escrito porMaría Chiappeli y George Kent. Se trata del mismo texto que yo encontré, reimpreso en una colección de libros infantiles de Editorial Grolier.

Curiosamente, la única referencia en línea que pude encontrar en relación a la historia de Guido, está en Portugués.
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