martes, julio 19

Memín vs. Bush... the final countdown.

La noticia que esta semana ha llamado mi atención es la furibunda respuesta del gobierno de los EEUU con respecto a la emisión de una serie de timbres postales con la efigie del negrito que creó una empresa editorial el sólo: Memín Pinguín.

Una vez más nos enfrentamos a una jalada de los pelos de un gobierno que se ha distinguido por su falta de talento en sus relaciones internacionales (no, no el mexicano, el gringo), pero ¿De dónde proviene esta reacción muy PC de los creadores de Speedy Gonzales y demás estereotipos raciales y culturales?... de la publicidad.

Desde que se acuñó la idea de poscolonialismo a través de la cual las culturas o grupos étnicos anteriormente colonizados respondían en contra de sus anteriores amos (si, con todas sus letras) a través de expresiones artísticas y políticas (ojo, no tinen que ver necesariamente con África, los escoceses e irlandeses sufrieron este proceso, Quebec, Polonia, los estados balcánicos y así, aunque es un fenómeno mucho más evidente en África e India). Basquiat es un ejemplo de poscolonialismo, Rushdie también, Welsh, Boyle, etcétera.

Esta ola de reacción social y cultural consigue uno de los momentos más bajos para la humanidad: la creación de lo politicamente correcto. En búsqueda de igualdad y reconocimiento de su cultura y condición étnica, han arrastrado a todo el mundo a un círculo en el que cada palabra debe ser medida en su contexto, y aún fuera de él, en aras de no herir suceptibilidades, el discurso se debe enmascarar en una lengua viciada que impide en gran medida la libre expresión del emisor.

Ahora, la publicidad debe, como estrategia básica, crear un vínculo entre el emisor (vendedor) y el receptor (comprador). Este vínculo descansa en la confianza , reconocimiento y familiaridad del producto y la atmósfera creada por el mensaje, que recae inevitablemente en lo aspiracional: si bebes esto serás como fulano, si usas esto tendrás a todas las mujeres a tus pies, si comes esto tu imágen será más agradable, etc. Para la publicidad la llegada de lo PC hizo las cosas mucho más fáciles. Ahora, con un lenguaje tan restringido, los mensajes serían dirigidos a una audiencia mucho mayor; antes los anuncios se dirigían a un sector del público, ahora nadie esta a salvo.

Tradicionalmente la publicidad ha utilizado la imágen como vehículo principal para establecer su contacto con el objetivo (curiosamente la palabra empleada es Target). Tradicionalmente también, la cultura (¿?) norteaméricana, bueno, gringa, ha vaciado a la imágen de su contenido y la ha convertido en un monigote vacio, al cual se le puede imbuir cualquier valor en boga, esto debido a que es la cumbre de la sociedad de consumo, finalmente el arte posterior a la Segunda Guerra Mundial establece una oposición encarnizada al consumo y a la publicidad, las contraculturas se erigen también como resistencia a el fenómeno que el Marketing representa.

Sin embargo, nuestros íconos funcionan de una manera diferente, porque las imágenes siempre se encuentran cargadas de significación y, más importante aún: SU VALOR NO CAMBIA CON EL TIEMPO, lo que representan y cómo lo representan se mantiene, porque nuestra sociedad no se encuentra completamente orientada al consumo y por tanto no es necesario imbuir nuevos valores a las imágenes para hacerlas más atractivas y así vender.

La base de este conflicto es la imágen, el senador Jackson (el negrito, no el bigotón) ha visto esto como excelente capital político, y en la política la imágen es lo más importante, después de las brillantes declaraciones de VFQ con respecto a la comunidad de raza negra y el papel que nuestros paisanos en exilio económico desempeñan en el vecino pais norteño, ha visto la oportunidad para levantar su dedo flamígero en contra de un inocente negrito, cuyo único pecado es ser negrito como él.

Este ataque manifiesta los desajustes en la sociedad norteamericana (¿?, sociedad implica el establecimiento de interrelaciones de coexistencia en beneficio mutuo) con respecto a las cuestiones raciales. Han puesto especial énfasis en el lenguaje, y lamentablemente han arrastrado al mundo hacia allá, ya no podemos trabajar como negro para vivir como blanco, ni tirarle al negro que en realidad es un blanco.

Las palabras en verdad son poderosas pero como una imágen vale más que mil palabras mantengamos la imágen de un negro atacando a una sociedad que celebra a otro negro porque representa valores mestizos, que en la cultura (¿?) gringa no existen, porque no entienden lo que es el mestizaje, ni la diversidad, ni la libertad de decir, escribir o pensar lo que les venga en gana. The land of the free? We don't think so.
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