viernes, diciembre 10

La Importancia de los Nombres

El sábado pasado, escuchando el programa de "Los Muchachos", en Reactor 105 -105.7 en la Ciudad de México-, uno de los locutores, conocido afectivamente como "El Sopas", leyó una nota de Gonzálo Guillén que hablaba sobre algunos nombres particularmente extravagantes que se pueden encontrar al ojear un directorio telefónico en Ecuador. Desde marcas comerciales, como Vick VapoRub o Land Rover, hasta declaraciones de amor u orgullo paterno como Niña de mis Ojos, Amor de mi Vida, o Semen de los Dioses, éstos son sólo algunos ejemplos de los inusuales nombres que uno se puede encontrar. La verdad es que hay algunos casos en que cuesta trabajo creer que realmente alguien le puso ese nombre a su hijo(a), especialmente cuando uno escucha aquellos relacionados con el futbol, deporte muy popular por aquellas latitudes. Dos a Uno, Campeón Invicto, Victoria Apretada, o Justo Empate son algunos casos de fanatismo llevado al extremo.

En todo caso no se trata de un fenómeno exclusivo de Ecuador. En algunas regiones de México se acostumbra bautizar a los niños de acuerdo con sucesos relevantes para los padres, o bien nombrarlos en honor a otra persona o incluso objeto con que o quien se considere estar en deuda. De este modo nos podemos encontrar en, por ejemplo, Oaxaca, y escuchar nombres como Bicicleta, Triciclo, Alacena, Pozo, etc. O peor aún, siguiendo el santoral. Esto último podría no tener nada de malo si no fuese por el hecho de que a veces los padres sólo cuentan con el calendario como una referencia, y en ocasiones no se toman el tiempo para decidir entre las opciones disponibles para cada día del año. Peor aún si su única referencia es un calendario que no incluya más de una opción y el niño nazca en un día feriado. Aniv de la Rev es un nombre más común de lo que se pudiese creer y yo personalmente agradezco haberme salvado de ser bautizado como D de la Band.

Tampoco hay que olvidar los nombres que aparecen como moda. No es inusual encontrarse con algún hombre de 33 o 34 años portando el nombre de uno de los integrantes de la selección brasileña de futbol que participó en el mundial México 70, como Edson o Gerson, por ejemplo. En años más recientes la televisión parece haberse convertido en una importante fuente de inspiración para padres incipientes. No es nada raro toparse con niños de 10 o 12 años que responden a nombres como Brandon -Beverly Hills 90210- o Kevin -The Wonder Years-. Otros nombres de origen anglo-sajón se han vuelto también de uso común, tales como Brayan -deletreado así, nada de Brian o Bryan-, o Irvin. En el progama antes mencionado se contaron tambien anécdotas involucrando nombres como Eminem o Bradpitt -asi, de corrido-.

En mi generación -ubiquémosla como el grupo de edad entre 25 y 35 años, para no entrar en mayor detalle- se dió un caso bastante curioso, ya que aparentemente nuestros nombres son resultado del boom de las telenovelas a principios o mediados de los setentas. Siempre ha sido motivo de chistes el uso de combinaciones de nombres para identificar a los personajes de dicho género televisivo, a veces resultando pretensiosos y en otras siendo simplemente patéticos. ¿Ejemplos? Francisco Antonio, Pedro Javier, Juan Jesús y demás combinaciones por el estilo. Claro que son originales, pues nadie sería capaz de bautizar así a uno de sus hijos, ¿o si? El caso es que la mayoría de varones -las niñas parecen haberse salvado de dicha moda- del grupo de edad arriba mencionado tenemos dos nombres. Algunas combinaciones son más afortunadas que otras, pero al menos a todos nos queda el consuelo de tener una opción a la hora de decidir el nombre que queremos usar. A veces.

Creo que parte importante de todas las responsabilidades que implica el ser padre debería de ser el hecho de escoger el nombre para el futuro niño. Hay que recordar que es un nombre que tendrá que usar toda su vida, o al menos hasta que tenga edad suficiente para realizar todos los trámites que implica el cambiar de nombre legalmente. Tal vez el mejor consejo, a manera de broma, era el comentario usado por Cepillín -”El Payasito de la Tele”, para aquellos que no lo conozcan- cada vez que escuchaba o leía uno de estos nombres inusuales: “Si no los quieren, ¡Regálenlos! Pero no les pongan esos nombres...”
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