miércoles, octubre 13

Pensamientos sueltos sobre el potencial

La física clásica define el potencial como una cantidad escalar que puede ser utilizada para analizar los efectos de fuerzas vectoriales complejas de cantidades similares mediante la aplicación de leyes de conservación sencillas. Los ejemplos más comunes son formas de energía potencial (y el caso relacionado del potencial eléctrico). Técnicamente, es un campo escalar utilizado para describir un campo vectorial conservador (libre de curvas) denominado V, donde el vector del campo es el gradiente del potencial (posiblemente multiplicado por una constante). La comprensión del potencial aplicado a fuerzas físicas a entregado a la humanidad desde el foco eléctrico hasta la bomba de neutrones.

En el lenguaje cotidiano se hace referencia al potencial como la capacidad presente o futura para alcanzar o lograr alguna meta a corto, mediano o largo plazo en base a los recursos disponibles en un momento dado. Puesto de esta forma, el potencial es una proyección hacia el futuro de las opciones de una persona, un grupo, empresa, país o cualquier otro ente. Por ejemplo, un niño recién nacido tiene todo el mundo a sus pies, y tiene -en teoría- la capacidad para ser lo que sea cuando sea grande: un atleta olímpico, presidente, genio de la cibernética, cirujano, inventor o mesías, o incluso todas al mismo tiempo.

Sin embargo el potencial en sí mismo solo es una promesa: todas los frutos de un árbol tienen el potencial de convertirse en un árbol, pero pocos lo logran. De la misma forma que el niño al crecer va reduciendo sus opciones en base a sus decisiones y a las de sus padres, su familia y las de la sociedad en la que vive, hasta que termina siendo un adulto víctima de la causalidad y las circunstancias. Termina cumpliendo su destino -marcado por sus decisiones-, sin importar si logró utilizar todo su potencial o no.

El potencial es en muchos sentidos una ilusión similar a la del oasis en el desierto que nunca se puede alcanzar. En si mismo el potencial es inútil si no se ponen manos a la obra, si no se cristalizan las promesas que ofrece, así como un bote es inútil si nadie lo pone en el agua y usa los remos. Cualquier bloque de piedra tiene el potencial de ser una obra de arte, pero solo si es trabajado por un artista con visión.

Las víctimas del espejismo del potencial tienen por lo general herramientas para alcanzarlo, pero nunca buscan desarrollarlas y viven en sueños de opio de éxitos obtenidos con poco esfuerzo que nunca existirán excepto en su mente, y se dejan llevar por la vida sin realmente tomar control de ella, esperando que aparezca "la oportunidad correcta".

Por otro lado, el potencial es también una herramienta que utilizada con consciencia y discreción puede llevar a cualquier persona muy lejos en pos de la meta. Puede dar certeza y dirección a una persona con convicción y capacidad de decisión. ¿Qué es preferible: dejarse llevar por las circunstancias o tomar las riendas y tener una certeza de que a donde se llegue, será por mérito y elección propia?

Claro que esto requiere trabajo y esfuerzo, y no es nada fácil, pero las recompensas -físicas, materiales, sentimentales, emocionales o de cualquier otro tipo- hacen que valga la pena. Si corremos al final del arcoiris puede que nunca encontremos la olla llena de oro al otro lado, pero podemos encontrar una mina de diamantes a medio camino.

¿Hasta dónde quieres llegar hoy? ¿Y mañana?
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